Debido a los fuertes temporales que hemos padecido en España durante los últimos meses, el Ministerio de Fomento ha esparcido más de 160.000 toneladas de sal para tratar de impedir la formación de hielo y nieve.

Una medida de seguridad que, una vez pasado el mal tiempo, puede dañar de forma considerable nuestro vehículo. ¿El motivo? La sal se queda acumulada en los bajos de la carrocería, y dado que tiene un fuerte poder corrosivo, si no se queda rápidamente puede dañar tanto la chapa como las partes mecánicas del coche que estén en contacto con ella (supensión, frenos, escape…).

El catedrático de química orgánica de la Universidad Autónoma de Madrid, Tomás Torres, lo explica:

Prueba de ello es que, por ejemplo, en los coches de Alemania se detectan serios daños en la chapa a los cinco años por la oxidación generada por la sal.

Hay varias formas de eliminarla que se detallan a continuación:

1. Utilizar una pistola a presión de las gasolineras para limpiar con fuerza los bajos. De esta forma la sal, que podría haber quedado incrustada, se deshace y se elimina del vehículo.

2. Hay que prestar especial atención al interior de los pasos de rueda, los neumáticos, y, en general, las piezas que quedan a la vista bajo el coche.

3. Si aún queda sal en los bajos tras el lavado a presión, hay que limpiar los elementos afectados a mano, con agua templada, jabón y un estropajo que no raye el metal. Para ello será necesario meterse debajo del coche, o si no hay espacio suficiente, con un gato hidraúlico para colocarlo sobre tods borriquetas (unos soportes metálicos para dejar el coche levantado).

4. Si la sal produce manchas en la carrocería, no hay que frotarla con fuerza para quitarla, se podría rayar la pintura. Se debe emplear una gamuza suave, agua y jabón. Si no se van, hay que aplicar un disolvente para carrocería. Si a pesar de todo esto no se va, habrá que aplicar en esa zona un pulimento poco abrasivo. Por falta de alternativas no será…

Con esta serie de consejos se trata de evitar los efectos de la sal en el coche. No son infalibles, pero más vale minimizar el daño producido por un elemento, a priori, tan “inocente” como pudiera parecer la sal. Nada más lejos de la realidad, es un gran peligro para el automóvil.

Fuente | Autofácil

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