De unos años a esta parte, el diésel se ha convertido en el mayor enemigo del planeta. Bueno, quizá esta aseveración sea algo exagerada, pero desde que la OMS confirmó que sus micropartículas producen cáncer se han sucedido una serie de maniobras por parte de los fabricantes para que los coches con estas mecánicas sean más limpios.

Ya habíamos hablado muy en profundidad de este aspecto en nuestro reportaje: Diésel y contaminación, toda la verdad. En él te explicábamos también las tecnologías que los fabricantes emplean para cumplir la normativa Euro 6, de obligado cumplimiento por los coches nuevos a partir de septiembre.

En motores de pequeña cilindrada, se puede conseguir esa reducción en la emisión de partículas mediante el uso de un catalizador. Cuando se trata de cilindradas altas, se prefiere utilizar un depósito con un líquido denominado Adblue. Algunos motores ya usaban este componente antes de la implantación de Euro 6, pero es ahora cuando su utilización se va a generalizar, ya que contribuye enormemente a rebajar las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx), que tanto perjudican a la calidad del aire de las ciudades, procedentes de los coches propulsados por gasóleo.

Las emisiones máximas permitidas de NOx se redujeron de 0,18 g/km a 0,08 g/km. Para  cumplir con esa gran reducción muchos fabricantes emplean AdBlue. Se trata de una disolución de urea de gran pureza, al 32.5% en agua desmineralizada, de aspecto cristalino, inocua y segura de manipular. No es un producto explosivo, ni inflamable ni nocivo para el medio ambiente.

Adblue funcionamientoSe trata de un aditivo, pero no es para mezclarlo con el gasóleo ni conseguir ningún efecto de limpieza o mejora del rendimiento del motor, sino para los nuevos sistemas de depuración de gases de escape. ¿Qué hace? Imagina que estás en la corriente de los gases de escape de un motor diésel. En estos gases existen multitud de partículas nocivas, que se intentan reducir y atrapar utilizando catalizadores y filtros de partículas. El problema es que ni los primeros ni los segundos pueden con los óxidos de nitrógeno… pero sí este líquido añadido.

Adblue rellenoEl AdBlue se añade en un depósito auxiliar que normalmente tiene una capacidad suficiente para que una única carga dure el intervalo entre un par de revisiones (el consumo es menor de un 5% con respecto al consumo de gasóleo) y la reposición se lleva a cabo en el taller oficial en el momento de las revisiones oficiales, con un coste aproximado entre 30 y 50 euros.

En la actualidad se comercializa en envases de 10 litros, aunque se prevé que su ampliación a un servicio de abastecimiento a granel. Puedes encontrar AdBlue en estaciones de servicio, puntos de venta de combustible y de componentes y accesorios para vehículos. El precio en gasolinera de una garrafa de 10 litros ronda los 12 euros, y dura entre 3.000 y 4.000 km.

Todos los modelos con depósito de Adblue disponen de un testigo que avisa de que se está agotando con la suficiente antelación, exactamente igual que sucede con el depósito de gasolina o diésel convencional. No obstante, si el Adblue llegara a agotarse, no le pasaría nada al coche, aunque sí contaminaría más, al menos hasta que se recargue de nuevo.

Fuente: OCU
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