“El mercado de componentes está plagado de falsificaciones”. Esa fue la advertencia lanzada por la Oficina de Propiedad Intelectual (IPO) en 2018, ya que informaba sobre los peligros de los conocidos como recambios pirata. La producción de piezas falsas, a menudo, se ve como un crimen sin víctimas. Después de todo, si alguien puede comprar una pieza de igual calidad que la original a un precio más barato, ¿cuál es el daño?

Desafortunadamente, si bien los componentes falsificados pueden tener el mismo aspecto, es altamente probable que la calidad sea muy diferente. En el mejor de los casos, podrías quedarte con una costosa factura de reparación. En el peor de los casos, las consecuencias de colocar una pieza con un defecto de seguridad podrían ser catastróficas. Imagina colocar unas pastillas de freno de dudosa reputación por ahorrar unos pocos euros. Si estas fallan cuando circulas a 120 km/h por la autovía, ¿qué crees que puedes esperar?

Montar en los vehículos recambios falsificados es una práctica que conlleva graves riesgos para la seguridad vial y la integridad física de las personas. En este sentido, Cristina San Martín, directora de Coordinación y Proyectos de SERNAUTO, subraya la posibilidad “de que se produzca un accidente por el mal funcionamiento o la deficiencia de una de estas piezas” y que “los recambios falsos no cumplen ni los requisitos técnicos ni de funcionalidad, ni las especificaciones para las que fueron diseñados, lo que puede originar graves riesgos para la seguridad vial”.

Sobre todo, cuando se trata de componentes clave para la seguridad como piezas de impacto y colisión, elementos de fricción, neumáticos, componentes electrónicos, etc. Las consecuencias en caso de que se produzca un fallo electrónico o mecánico repentino son menores con un componente original de fiabilidad más que probada. Si no lo crees, echa un vistazo a este vídeo que muestra un BMW Serie 5 en una prueba de frenado con recambios pirata en comparación con los de fábrica.

¿Cómo puede saber si el recambio es pirata?

Pero uno de los grandes problemas de estos recambios pirata radica en que muchos de ellos son indistinguibles de los originales. Las piezas más comunes incluyen filtros, pastillas de freno, llantas de aleación y airbags. La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) estima que cada año se pierden más de 2.000 millones de euros debido a la falsificación de neumáticos y baterías. Según la EUIPO, el 90 % de los delitos no se denuncian, mientras que una de cada seis compras online es de productos falsos.

Alrededor del 10 % de los consumidores son engañados para comprar falsificaciones, mientras que el 7 % los buscan intencionalmente. Pero como se acaba de decir, identificar un recambio pirata es complicado. En primer lugar, porque son pocos los conductores que inspeccionan los recambios que se instalan en sus vehículos y, de hacerlo, pocos serían capaces de distinguir una pieza original de una falsa. Por ello, una leve inspección visual permite detectar algunas incoherencias (errores tipográficos, traducciones extrañas, etiquetas sin nombre…).

Mónica Dopico, inspectora jefe del departamento de Delitos contra la Propiedad Intelectual de la Policía Judicial, aconseja siempre a los clientes “comprar en sitios oficiales o de contrastada credibilidad y sospechar de las superofertas”. Y, sobre todo, acudir a talleres de confianza y dejarse aconsejar por el mecánico profesional cuando se necesita realizar un operación en nuestro vehículo. Para la EUROPOL, el auge del comercio electrónico y los avances de las nuevas tecnologías son los que permiten “la globalización de las actividades ilegales y aseguran el anonimato de los individuos proveedores”.

Y todo ello junto con la proliferación de talleres ilegales, que no deben ser llamados como tales pues no lo son, en los que se venden e instalan piezas de recambio sin factura ni garantía. Piezas que llegan al mercado mayoritariamente “a través de los países del Este de Europa y Ucrania, y luego circulan libremente por el continente”, explica José A Moreno, presidente de la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA). Por ejemplo, en 2018, Porsche confiscó 33.000 piezas, de las cuales el 80 % venían de China y la gran mayoría fueron vendidas a través de plataformas online como Amazon y eBay.

Estas piezas falsificadas no se han fabricado para cumplir con los estándares de seguridad, pero están diseñadas para interactuar con otras dentro del coche y están sujetas a condiciones importantes y desafiantes, como la velocidad, la temperatura y las superficies variables de la carretera. Las repercusiones en estos entornos pueden ser graves y provocar accidentes con la posible pérdida de vidas. El comercio de recambios pirata es lucrativo y ha sido facilitado en cierta medida a través de Internet, lo que resulta en una tasa de crecimiento alarmante en todo el mundo. Hay que andarse con ojo.

En un estudio encargado por la Acción comercial de la Cámara de Comercio Internacional (ICC) para detener la falsificación y la piratería (BASCAP) y la Asociación Internacional de Marcas, se estima que el valor económico global total de la falsificación y la piratería podría llegar a los 2,3 billones de dólares para 2022. El uso de piezas falsificadas es como tomar drogas sabiendo muy bien que afectarán a tu sistema nervioso y, finalmente, te volverás adicto a su uso. Entonces, ¿por qué usarlos?

Por tanto, no seas complaciente si comprendes que la calidad de un componente afecta notoriamente al comportamiento del mismo y del conjunto. El dicho de “a veces, lo barato sale caro”, es una verdad como un templo en el caso de los recambios pirata.

Fuente: DGT

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta