Prácticamente, no hay ningún coche a la venta actualmente que no equipe un sistema Stop/Start en su esqueleto. Esta tecnología, aunque parezca cosa del último lustro, ya existía desde tiempos pretéritos. El primer coche que lo incorporó fue el Volkswagen Polo Formel E de 1983, exclusivo para el mercado europeo. Acerca de sus ventajas pocas dudas quedan, pero, ¿realmente es imperante tenerlo activado siempre? En algunas ocasiones, ¿es recomendable apagarlo?

Si vienes de un vehículo entrado en años, es normal que te surjan dudas al respecto. Antes era una rareza y, ahora, viene de serie en casi cualquier vehículo con cuatro ruedas y un techo. Es relativamente normal que te preguntes acerca de esta tecnología. Más aún cuando sabes que se puede desconectar, y no porque te lo hallamos dicho nosotros, sino porque en todo vehículo nuevo podemos encontrar un botón (normalmente a la izquierda del volante) que nos permite desconectar es sistema.

¿Qué es y cómo funciona un sistema Stop/Start?

Primero de todo, conviene aclarar para qué sirve dicha tecnología. El Stop/Start es un sistema presente en la mayoría de los automóviles modernos que apaga el motor cuando el coche está parado con la intención de reducir el consumo de combustible y las emisiones. En los híbridos, el mismo sistema también puede apagar el bloque de combustión cuando el vehículo está circulando bajo leves cargas de aceleración, al descender pendientes o al desacelerar desde velocidades más altas.

El propulsor térmico vuelve a arrancar cuando el embrague está engranado o se suelta el pedal del freno, o cuando el conductor está listo para moverse y acelerar de nuevo, o en algunos modelos, en el momento en el que se aplica algún tipo de movimiento a la dirección. El proceso ocurre automáticamente, pero los conductores pueden elegir si quieren dicho sistema activo o desactivado presionando el botón que suele estar ubicado cerca de donde encontraríamos la llave de contacto.

El sistema (identificado como una A con una flecha) utiliza una ordenador para detectar cuándo el vehículo está parado, o cuándo funciona bajo condiciones de baja carga. En ese punto detiene el suministro de combustible y provoca chispas en el motor. En el caso de los híbridos, el motor eléctrico puede aportar una cantidad limitada de energía mientras el bloque está apagado, aunque por lo general solo es suficiente para mantener la velocidad en una pendiente nivelada o en la ciudad.

Estas situaciones suelen representar de media del 30 % de los trayectos habituales, y por eso equipar un sistema Start/Stop puede llegar reducir el consumo de combustible entre un 8 y un 15 %, según las mediciones del ciclo NEDC. La teoría respalda siempre el apagado del motor, pues la optimización del arranque de las mecánicas modernas consigue que apagar y volver a arrancar el motor sea más eficiente que mantenerlo encendido mientras la detención no supere los 10 o 20 segundos.

Si ya eres un habitual del sistema Stop/Start, te habrás dado cuenta de que hay veces en las que no se activa. ¿Por qué? Porque con el paso de los años esta tecnología ha evolucionado hacia un complejo electrónico más seguros para nuestros coches, ya que primeros modelos no tenían en cuenta ciertos factores para poder generar una detención completa del motor de forma segura sin que dañase los componentes internos.

¿Afecta negativamente el sistema Stop/Start a mi coche?

A tenor de lo que hemos visto, podría parecer que no. Sin embargo, a pesar de la optimización que se ha logrado con el paso de los años, hay un “fallo” que todavía no se ha resuelto, y es que tiende a interrumpir el proceso de regeneración del filtro antipartículas. Como consecuencia, pueden aparecer averías que, a largo plazo, dolerán enormemente en el bolsillo. Este filtro es el encargado de retener las partículas de hollín generadas por la combustión del motor, sobre todo en los motores movidos por gasóleo.

Pero la respuesta a grandes rasgos es que no perjudica a tu vehículo. Sin embargo, cuando se trata de durabilidad, un mayor número de ciclos de paradas y arranques conducen a un mayor desgaste del motor a menos que se tomen medidas para evitarlo. Un componente fundamental del bloque y también uno de los más pesados ​​es el cigüeñal. Cuando el motor está en marcha, el cigüeñal y las superficies principales de rodamiento no se tocan gracias una delgada película de aceite que hace de lubricante.

Este proceso se llama “lubricación hidrodinámica”, pero cuando el motor se detiene, el cigüeñal se asienta sobre los rodamientos del bloque y las superficies metálicas entran en contacto. La arquitectura habitual de un sistema Stop/Start convencional se compone de un motor de arranque más resistente al maltrato asociado a una batería más capaz y un motor de combustión interna optimizado para no verse penalizado por la lubricación y refrigeración en los continuos procesos de parada y arranque.

Por este motivo, la función Stop/Start se rige por normas que evalúan la temperatura del motor, el estado del filtro de partículas, la temperatura ambiente, el estado de la batería, el uso del aire acondicionado, la demanda de asistencia sobre la dirección, el servofreno, los sistemas de seguridad y un pequeño etcétera. En resumidas cuentas, se puede decir que todos los sistemas mecánicos y eléctricos de nuestro coche han sido adaptados para que el empleo del Stop/Start no derive en una falla mientras conducimos.

¿Es recomendable entonces desactivar el sistema Stop/Start?

Aunque hemos visto que el sistema Stop/Start ha sido diseñado para tener en cuenta todo tipo de situaciones, también conviene saber que, en ocasiones, es mejor que el motor repose unos segundos para lubricar sus partes y mejorar la refrigeración. Esas situaciones pueden darse en viajes de gran kilometraje, arrastrando un remolque o haciendo una conducción espirituosa por la montaña o un circuito. Las pendientes pronunciadas o los días de extremo calor también son otros factores a tener en cuenta.

La función Stop/Start tiene casi más ventajas que desventajas, pero, según sea el caso, hay varios puntos a considerar. Aunque a corto plazo es imperceptible, a la larga puede causar desgaste en los componentes internos debido a la falta de lubricación en reiteradas ocasiones. La idea de parar y arrancar varias veces continúa siendo algo extraña en el mundo actual, generalmente por falta de conocimiento sobre las mejoras introducidas del sistema Stop/Start y los prejuicios que se tenía sobre él en sus inicios.

Antes, las baterías y los motores de arranque podían desfallecer prematuramente, pero estos componentes son ahora mucho más resistentes. Aún con todo, los fabricantes han remarcado en varias ocasiones que el dispositivo Stop/Start están programados para durar lo mismo que el coche en sí. Asimismo, próximamente también podrán reconocer las demandas de potencia según el recorrido, y así poder circular bien con el motor en marcha o apagado y con la caja de cambios desconectada, “a vela”.

Fuente: Diariomotor

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