De vez en cuando, los entusiastas de la conducción más duros y experimentados pueden sentirse intimidados a la hora de aparcar. Pero la tecnología ha recorrido un largo camino para hacer que estas situaciones sean lo más llevaderas posibles y fáciles de solventar. Incluso las personas que murmuran sobre los problemas de las cajas de cambios automáticas no tienen nada que decir en contra de los programas automatizados de estacionamiento, ya sea en batería o en paralelo.

La técnica de “aparcar al toque” se ha estado utilizando desde tiempos inmemoriales, pero es algo que ya debe pasar a mejor vida. Sistemas como los sensores de aparcamiento (acústicos y visuales), las cámaras de visión trasera y envolventes o las nuevas asistencias de conducción autónoma han servido para que muchos paragolpes sean salvados de ser desteñidos por el roce con otros paragolpes no deseados. A continuación, vamos a desglosar qué ha hecho la tecnología para que aparcar sea ya casi un juego de niños.

Sensores de aparcamiento

Esto puede sonar como una invención más o menos reciente, pero los sensores de aparcamiento han existido desde la década de los 70, aunque no eran de la manera en que lo conocemos hoy. Originalmente, estaban destinados a ser utilizados en dispositivos de guía para ciegos. No fue hasta principios de la década del 2000 cuando la tecnología realmente despegó, siendo el primer automóvil de producción en serie en equiparlo el Toyota Prius en 2003.

Estos sensores utilizan tecnología ultrasónica y se instalan en los parachoques. Pueden “sentir” el entorno y medir la distancia entre la carrocería y los obstáculos que hay cerca. Se advierte al conductor mediante un pitido que se vuelve más rápido cuanto más se acerca a un objeto. Por lo general, el sonido se acompaña de un gráfico digital en el cuadro de instrumentos o en la pantalla del sistema de infoentretenimiento que muestra la distancia con mayor precisión. Este sistema es el más común actualmente.

Los beneficios de instalar estos sensores son:

  • Hacer que la tarea de estacionar en espacios pequeños sea mucho más fácil al reducir los puntos ciegos
  • Reducir el estrés a menudo asociado con el aparcamiento que se hace marcha atrás.
  • Reducir los daños en el coche y los objetos cercanos.
  • Ayudar a aumentar la confianza del conductor.

A su vez, los sensores de aparcamiento pueden dividirse en ultrasónicos y electromagnéticos. Los primeros utilizan ondas de sonido de alta frecuencia para detectar objetos en el camino mediante un receptor que detecta esas ondas y calcula la distancia desde el vehículo hasta el obstáculo. Por lo tanto, los pitidos continuos y altos indican que hay objetos cerca del parachoques delantero, mientras que los que suenan bajo indican una proximidad con el parachoques trasero. Los segundos utilizan frecuencias electromagnéticas que se pueden combinar con una cámara para ver mejor lo que hay alrededor.

Cámaras de marcha atrás y de vista envolvente (360°)

Nissan fue la primera en desarrollar una tecnología de cámara de visión envolvente (360°) para vehículos de producción, introducida tanto en el mercado japonés a través del Elgrand como en Estados Unidos con el SUV Infiniti EX35 a fines del año 2007. Este sistema funciona integrando imágenes tomadas por cámaras que están montadas alrededor del vehículo, generalmente en la parrilla delantera, debajo de cada espejo retrovisor exterior, y en la puerta del maletero. La imagen resultante se visualiza en la pantalla del sistema de infoentretenimiento.

En el caso de algunos sistemas, la vista aérea puede no ser del todo fidedigna, por lo que a veces se añaden líneas punteadas para dar una verdadera idea del ancho del vehículo, evitando golpear objetos cercanos. Esta característica de detección de obstáculos se comercializa como una medida de seguridad que ayuda a encontrar a peatones ocultos, especialmente a los niños. Y también ayuda a evitar golpes y rasguños, ahorrando mucho dinero a largo plazo.

Asistencia de aparcamiento

La primera versión de un asistente de aparcamiento se anunció en 2003. Inicialmente, el sistema era algo limitado: tenía problemas para detectar objetos que no eran automóviles o no eran lo suficientemente grandes. Por ejemplo, los perros, los peatones e incluso los cochecitos de bebé eran difíciles de captar. Con los años, esta tecnología se ha vuelto más inteligente con el empleo de cámaras, sensores de aparcamiento y mejoras en el software. Gradualmente, también han aprendido a reconocer también las marcas viales.

En la actualidad, el asistente de aparcamiento puede informar al conductor cuando detecta un espacio de estacionamiento adecuado. Las versiones básicas del sistema, como el Active Park Assist de Ford, dirigirán el coche de manera autónoma, pero el conductor aún debe controlar el acelerador, el freno y el embrague. Y dado que puede detectar obstáculos con mayor precisión, la propia máquina puede detenerse por sí sola cuando detecta un peligro inminente de colisión.

Aparcamiento autónomo

La tecnología siempre está mejorando y las personas siempre están atentas a las novedades. Así es el mundo de los sistemas de asistencia de estacionamiento, donde hasta hace unos años parecía inviable que un coche aparcase por sí solo. Ahora, algunos automóviles como el BMW i3 o el Ford Focus pueden colocarse dentro de una plaza de manera autónoma, incluido el cambio de marchas. También pueden usar el freno de mano automáticamente al final para evitar que el coche se desplace hacia donde no debe.

Autónomo y sin conductor a menudo se usan como sinónimos, pero eso es un error. Autónomo significa que el conductor debe hacer un esfuerzo mínimo para estacionar el automóvil, pero incluso esta característica requiere un aporte humano y de ninguna manera significa que el coche puede comenzar a manejarse de manera completamente independiente del conductor. El propósito es hacer que la maniobra de aparcar sea más segura y, al mismo tiempo, poder tener el control total sobre las acciones que hace.

Por contra, puede haber implicaciones negativas de esta tecnología como que el conductor tenga una tendencia a estar menos alerta y perder así la competitividad y la destreza que poseen los conductores más experimentados. Cada vez son más los fabricantes que hacen gala de esto que parece magia, destacando de entre todos ellos en estos momentos Mercedes-Benz, Tesla y Volvo, dado que también han introducido sus sistemas para automatizar los aparcamientos con la idea de que el conductor no tenga que intervenir en ningún momento.

Futuro sin conductor

Aunque hoy en día los sistemas de estacionamiento automático aún requieren una parte u otra de información por parte del conductor antes de que puedan funcionar de forma independiente, no será el caso dentro de un tiempo no tan lejano. Compañías como Ford y Volvo han declarado sus intenciones de introducir vehículos “sin conductor”, lo que significa que se podrías ir hasta el destino deseado y que después busque un lugar adecuado para descansar, sin necesidad de que estés presente.

Del mismo modo, también puedes ordenar que el vehículo llegue a tu zona y te recoja. Con esta tecnología, incluso estacionar en espacios que requieren de muchas maniobras, y mucha paciencia, ya no es un problema. Tesla ya ha introducido una versión mejorada de su piloto automático (Autopilot) que puede conducir y estacionar sin ninguna interacción del conductor.  BMW, por otro lado, introdujo en el último Serie 7 la posibilidad de que este buscase por su cuenta un espacio para aparcar.

Para el 30 % de los conductores, aparcar el coche no es una labor sencilla. De hecho, para muchos llega a resultar desagradable. Por suerte para esas personas (y del resto también), las marcas cada vez lo ponen más fácil con sus asistentes al aparcamiento, evitando dañar a nuestra querida máquina de forma completamente inútil. Ya no hace falta seguir maniobrando durante media hora y estacionar empleando la técnica de “al toque” con los vehículos más próximos a ti. Así que sí, la tecnología ha hecho mucho para facilitar los aparcamientos.

Fuente: HackerCar

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