El político canadiense Jim Karyngiannis, del partido liberal, lleva años en una lucha personal contra la velocidad. Para él es la causa principal de los fallecidos en accidentes de tráfico y por eso en 2006 presentó en lel Parlamento de Canadá un proyecto de ley que limitase la velocidad en los coches nuevos. Entonces no fue admitida a trámite.

Ahora Karyngiannis ha vuelto a la carga aprovechando un suceso con conmocionó su país hace unos meses. Hace uno. Un coche que circulaba con exceso de velocidad sufrió un brutal accidente. que se saldó con la vida de su ocupante. Tras este trágico accidente, el político quiere rescatar su proyecto de ley. Karyngiannis solicita dejar en 150 km/h la velocidad máxima en todos los vehículos: “Ir a más de 150 km/h no es necesario. Nadie debería quererlo, no se necesita”.

Los críticos dirán que las distracciones al volante provocan muchas más muertes que la velocidad, o que los vehículos y las carreteras en mal estado también provocan multitud de accidentes. O que también puede resultar un peligro circular a una velocidad menor de lo que exige una determinada vía. O que la conducción es responsabilidad del conductor, no del fabricante de coches. Y no les falta razón en ninguno de sus argumentos.

Pero, del mismo modo, tampoco se puede negar que cualquier percance en un coche puede resultar fatal a altas velocidades. ¿Un limitador de velocidad instalado en el vehículo podría reducir la sinistralidad? ¿Al menos la mortalidad? Quién sabe. Karyngiannis presentará de nuevo su proyecto de ley pero creemos bastante lejana su aprobación.

Fuente: Autopista

1 COMENTARIO

  1. Es tan sencillo como que si un coche tiene limitador de velocidad a 150km/h, dispositivo de alcoholemia para que si has bebido no arranque que si se pusiesen en uso la guardia civil de tráfico desaparecería.

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