Esta curiosa historia comienza en el año 1985, cuando Ken Imhoff veía la película “The Cannonball Run” y se fijó en el espectacular deportivo que aparecía. Aunque en ese momento él no lo sabía, se trataba de un Lamborghini Countach, que se convirtió en protagonista de sus sueños. Este ciudadano norteamericano se propuso hacerse con uno. No tenía dinero para comprarlo, pero confiaba en sus habilidades y decidió fabricarlo él mismo.

En el sótano de su casa comenzó un largo proceso de creación que se llegó a convertir casi en una obsesión. Con lo justo, Imhoff fue haciendo desde cero este deportivo, siempre superando todos los problemas que se iban cruzando en su camino. Según iba viendo como avanzaba el proyecto, también veía como crecía la factura e incluso los problemas conyugales. Aún así siguió adelante.

Tras 17 años construyendo el Lamborghini Countach en su sótano, en 2008 llegó el momento de que viera la luz. Tras un complejo proceso para sacar el vehículo (quede claro que no estaba en un garaje convencional), Ken Imhoff como su creación cobraba vida. El resultado fue muy conseguido, con un aspecto prácticamente idéntico al Countach de 1980 (con partes como los faros o puertas originales) y otros componentes como un motor V8 de Ford con 514 CV o una transmisión ZF de un DeTomaso Pantera.

En ese momento, Imhoff se dio cuenta de que lo que más valoraba era el proceso de creación y lo vivido durante ese tiempo. Por eso decidió buscarle un nuevo hogar a su Lamborghini Countach, pero el de alguien que pudiera apreciarlo incluso más que él y que estuviera dispuesto a darle un uso correcto. Y lo puso a la venta en eBay tras haber recorrido menos de 200 kilómetros y con un precio inicial de 75.000 dólares.

La moraleja que podríamos sacar a la historia es que si tienes un sueño no dudes en perseguirlo por mucho que cueste. También que muchas veces no merece la pena aferrarse a algo material, sino al camino y a las vivencias que han ocurrido hasta llegar a ello.

Fuente – Jalopnik

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