Pensar que el Chiron o cualquier otro Bugatti es mucho más económico  de adquirir que un Type 59 de 1934 se considerará una locura. Pero, lamentablemente, este es el caso, ya que este modelo en particular está más y mejor valorado que cualquier otro vehículo de la casa jamás producido. Pero, ¿qué hace que este modelo sea tan especial? ¿Por qué alguien iba a pagar más de 10 millones de euros a pesar de que está lleno de arañazos y cicatrices?

El Bugatti Type 59 fue un deportivo desarrollado en 1933 por el fabricante francés Ettore Bugatti. Destinado a correr en la Fórmula 750 (para vehículos cuya máxima masa fuese de 750 kilos), no fue demasiado prometedor. Ganó el Gran Premio de Deauville de 1936, además del primer éxito de posguerra en 1945 en manos de Jean-Pierre Wimille en la Copa de París. Se hicieron ocho copias en Molsheim, donde la venta de varios ejemplares de fábrica estuvo acompañada de la venta de un stock de repuestos que sirvió para crear al menos dos monoplazas adicionales.

La última evolución del Type 59 fue una maravilla técnica y una obra maestra del arte industrial, un modelo considerado por muchos como el coche de carreras más elegante de antes de estallar la Segunda Guerra Mundial. Bajo su capó se hay un motor de ocho cilindros en línea de 3.25 litros sobrealimentado por compresor capaz de entregar más de 250 CV, asociado a una caja de cambios manual de cuatro relaciones. Junto a este tren motriz se adjudicaba un juego de cuatro frenos de tambor y dos ejes con ballestas semielípticas y amortiguadores de tipo De Ram.

El Bugatti Type 59 ves en estas imágenes está equipado con el motor número cinco (no. 5) que, inicialmente, fue parte del equipo Bugatti Grand Prix durante las temporadas 1934 y 1935 en los días de carreras. El coche fue pilotado, principalmente, por René Dreyfus, quien aseguró un tercer puesto en el Gran Premio de Mónaco, así como una victoria en el Gran Premio de Bélgica en el circuito de Spa-Francorchamps. Después de retirarse de la competición, Bugatti desarrolló este Type 59 para dedicarse a una nueva vida como embajador para eventos deportivos.

Para ello retiró su compresor, colocó una nueva caja de cambios de cárter seco, revisó el chasis y la carrocería, y le dio la identidad del chasis #57248. En 1938, se volvió a pintar de negro y se vendió al rey Leopoldo III de Bélgica, uno de los mecenas más importantes de la firma francesa. Conservado cuidadosamente por solo cuatro propietarios posteriores, y presentado hoy tal y como el tiempo lo ha tratado, este ejemplar es, posiblemente, el Bugatti más importante original y codiciado de todas las competiciones. Es infinitamente fascinante, histórico y romántico.

Ahora, el precio de este Bugatti Type 59 de 1934 es, simplemente, escandaloso, ya que piden (como mínimo) la friolera de 10 millones de libras esterlinas (11,2 millones de euros), el equivalente a unos cinco Chiron juntos. Así que esta máquina de correr con más de ocho décadas a sus espaldas puede estar cubierta de arañazos y cicatrices de sus días más honorables, pero también es una parte de la historia de Bugatti. Eso quiere decir que hay muchos coleccionistas que están dispuestos a desembolsar una fortuna (y más) para hacerse con una obra de arte de este calibre.

Fuente: Gooding & Company

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