Al igual que cualquier obra de arte, el icónico carrocero italiano Zagato tiene tantos críticos como fanáticos, pero uno de sus diseños más exitosos tiene que ser sin duda el Lancia Hyena. Y si eres de los del segundo grupo, querrás estar atento, porque la base de esta criatura es ni más ni menos que un Delta HF Integrale Evoluzione II, uno de los nombres más importantes que han pasado por el Campeonato Mundial de Rally (WRC).

Actualmente, en el Viejo Continente existe una marca histórica de automóviles que está luchando para llegar a fin de mes. Sí, hablamos de Lancia, propiedad de FCA. Y aunque lleva más de una década con la muerte acechando por la espalda, vende más Ypsilon en su tierra natal que Alfa Romeo en toda Europa. Pero hubo momentos en que las cosas eran diferentes, cuando sus productos podían ser una referencia tanto a nivel estético como mecánico.

El Lancia Delta HF Integrale es un buen ejemplo. Tuvo una buena racha entre 1987 y 1995 (seis títulos de constructores y 46 victorias), pero unos años antes de que el último Evoluzione II saliera de la línea de montaje, el coleccionista holandés Paul V.J. Koot decidió ir más allá con la plataforma del campeón de rallies italiano. Fue entonces cuando contactó con Zagato solo para acabar con el distintivo techo de doble burbuja del carrocero en un conjunto muy bien ejecutado.

Diseñado en 1990 por Marco Pedracini, la carrocería de aluminio del Lancia Hyena era fabricada a mano en las instalaciones de Milán de Zagato, consiguiendo por el camino ahorrar 120 kilos frente a la de su donante. Y tener un motor 2.0 litros turbo con 250 CV y más de 300 Nm asociados a una transmisión manual de cinco velocidades y un eficaz sistema de tracción total para mover 1.220 kilos, hacían al Hyena en 1992 un arma muy respetable en forma coupé.

No hay una ficha técnica muy detallada (solo un 0 a 100 km/h en 5,4 segundos), pero en el más pesado y menos aerodinámico Delta HF Integrale “Evo” II, este tren motriz (215 CV y 314 Nm) lanzaba al radical cinco puertas hasta los 220 km/h de velocidad máxima. Recordemos que, aunque en su día estaba situado en el segmento compacto (C), apenas medía 3,98 metros de largo. Aunque desconocemos la longitud del Lancia Hyena, se mantuvo la batalla de 2,48 m.

El coche se veía genial, por lo que Koot decidió pedirle a Fiat que lo pusiera en producción. Los italianos inmediatamente dijeron que no, por razones que solo ellos conocían. A pesar de la negativa de la compañía, la idea no se extinguió, y Koot consiguió unos pocos Delta HF Integrale, que luego fueron enviados a Zagato para ser reconvertidos. Koot planeaba hacer 75 ejemplares del Hyena, pero al final solo 24 fueron terminadas debido a su elevado precio de construcción.

Dado que, además de una carrocería de aluminio a medida también se introdujo un interior de fibra de carbono con nuevos paneles, cuadro de instrumentos, consola central y salpicadero, no sorprende que el producto terminado costase tanto como un Porsche 911. Y eso se refleja ahora, con precios que superan holgadamente las seis cifras de encontrar uno. De hecho, uno como este (el noveno ejemplar), está ahora a la venta en el sitio web de Silverstone Auctions.

Acabado en un tono verde metalizado personalizado, el automóvil ofrecido está basado en un Delta Integrale HF Evoluzione II de 1993. Sin embargo, “se matriculó por primera vez el 15 de septiembre de 1992, presumiblemente para evitar los posteriores requisitos de convertidores catalíticos”. Entregado inicialmente en Luxemburgo en 1993, este Lancia Hyena llegó al mercado de ocasión por primera vez en marzo de 2005 con 5.955 kilómetros en el reloj.

Posteriormente fue a parar a un coleccionista y conductor de rally holandés de Lancia llamado Jef van Hoot, quien le puso apenas 2.800 kilómetros encima durante sus 13 años de propiedad. En 2018 envió el automóvil a su creador, Paul Koot, para que le hiciese un servicio completo. Ahora, casi tres décadas después, tiene solo 9.500 kilómetros en el odómetro y luce unas preciosas llantas de aleación OZ de 17 pulgadas, aunque el juego original también viene incluido.

No hay precio de venta estimado, pero se espera que el próximo de marzo se acerque a los 200.000 euros (En 2017 se adjudicó un ejemplar de 1994 en París por 161.000 euros). Estos coches casi nunca llegan al mercado, por lo que esta es una oportunidad maravillosa para adquirir un vehículo muy raro que combina el placer de conducir de un Delta Integrale “Evo” II con pocos kilómetros con el aspecto distintivo de una carrocería diseñada por Zagato.

Fuente: Silverstone Auctions

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