Tal vez no conozcas al Deronda G400. No te culparemos por ello, pues muchos de los más frikis del mundo del motor tampoco. Lo que te podemos decir con total seguridad para ir abriendo el apetito, es que es uno de esos coches que, realmente, te hace sentir como en un Fórmula 1, pero pudiendo circular por la calle. Es una máquina extrema, diseñada y desarrollada por un grupo de ingenieros que no tenían en mente prestar concesiones al confort.

El Deronda tiene sus orígenes en Reino Unido, y se prestó a algunos titulares en 2003 cuando presentaron el primer prototipo, el Tipo F. Tomando como punto de partida un exoesqueleto que hacía bastidor tubular y una suspensión de tipo push-rod, se montaba el motor turbo de 1.8 litros y cuatro cilindros del Grupo Volkswagen longitudinalmente detrás de los asientos para lograr una distribución de peso equilibrada. El bloque quedaba asociado con una caja de cambios de cinco velocidades de Audi.

En las versiones de acceso, el motor entrega la misma potencia que de fábrica: 150 CV. Sin embargo, si Cosworth Technology le metía mano, podía extraerla hasta 300 CV, lo cual no está nada mal teniendo en cuenta que el peso del conjunto apenas roza los 600 kilos. Pero oiga, siempre hay clientes que quieren más y, para el mercado norteamericano, Sirius Motorsports creó el G400 (Tipo G), una variante ligeramente más larga equipada con un motor V8 de 6 litros atmosférico de origen General Motors (GM).

Esa es una de las unidades que hoy traemos aquí. En concreto, este Deronda G400 entrega una potencia de 400 CV y 542 Nm. El enorme propulsor de ocho cilindros estadounidense se combina con una transmisión manual de cinco velocidades Porsche G50 (empleada en el 911 de la década de los 80) que acciona las ruedas traseras, lo que hace que hundir el pie derecho en el suelo sea un auténtico acto de valor. No hay una ficha técnica que respalde sus cifras prestacionales, pero tan solo diré que tiene mejor relación peso/potencia que un Bugatti Chiron (1,5 vs 1,3 kg/CV).

Cada G400 construido tiene una carrocería hecha de fibra de vidrio, mientras que partes como el alerón trasero, las aletas y las cubiertas de los faros están hechos de fibra de carbono. El conjunto se asienta sobre llantas de aleación de 18 pulgadas y cinco radios envueltas en neumáticos Michelin Pilot Sport. Las cuatro esquinas tienen amortiguadores de tipo coilover firmados por Ohlin,s mientras que el sistema de frenado es heredado de un Corvette (C5), con pinzas de doble pistón en el eje delantero y de uno solo en el trasero.

Y dado que es un arma letal en el circuito, no es que llegue demasiado lejos en lo que respecta a la comodidad. No hay techo, pero hay un parabrisas decente, algo que no es exactamente una característica estándar en el mercado de los coches de pista. Sin embargo, obtienes un juego de asientos de fibra de vidrio en primera fila para disfrutar de la atronadora banda sonora de un V8 que manejarás mediante un pequeño volante Sparco, una palanca de cambios de aluminio, un pequeño cuadro de instrumentos y un puñado de botones.

Si tenían intención de hacerte con él, malas noticias. Recientemente ha sido subastado en Florida, Estados Unidos, en la plataforma online Bring A Trailer por 56.500 dólares (49.500 euros), con apenas 4.000 kilómetros en el odómetro. Como curiosidad, este mismo Deronda G400 fue subastado por 40.269 dólares (35.300 euros) en marzo de 2019. No es una cantidad demasiado descabellada por una máquina que es capaz de sacarte una sonrisa en cada curva, salvo que esté diluviando, claro.

Fuente: Bring A Trailer

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