Cuando uno fabrica coches maravillosos a diario, reconocer a uno predilecto de entre todos debe ser difícil. Pero Enzo Ferrari hizo eso con el 330GT, un coche que tuvo dueños ilustres, como John Lennon, lo que hace que hayan ganado pedrigree a lo largo de la historia.

Hubo tres carrocerías diferentes de las 1.137 unidades del 330 GT fabricadas. Todas ellas eran 2+2 plazas y montaban un propulsor V12 de cuatro litros. El primero de la familia tenía una carrocería que era una continuación de la línea del Ferrari 250 GT/E, pero equipado con el nuevo motor. Se les llaman popularmente 330GT América y son muy especiales ya qie apenas se fabricaron 50 unidades, todas con el volante a la izquierda.

La segunda carrocería que montó el 330GT fue obra de Pininfarina y es conocida como 330 GT Serie 1. Su producción total fue de 503 vehículos y su rasgo distintivo era un diseño del frontal con cuatro faros… como este coche que sale a subasta.

Su motor de alto rendimiento fue una obra de Gioacchino Colombo. Rendía 300 CV, tenía seis carburadores Weber 40DCZ y estaba acoplado a una caja de cambios manual de 4 velocidades (tercera y cuarta con overdrive o sobremarcha, que bajaba las revoluciones). Con él, el 330GT aceleraba de 0 a 100 km/h en tan sólo 6,3 segundos. Era uno de los coches más rápidos de principios y mediados de los años 60, y muy pocos rivales podían hacerle sombra.

La carrocería final del 330 GT, la Serie II tuvo un rediseño de la parte delantera, que pasó de cuatro a dos faros. Ferrari hizo algunos cambios mecánicos, incluyendo una transmisión de 5 velocidades (y prescindió del overdrive).

Esta unidad que se subasta el día 17 de mayo de 2013, el chasis 5887 que ves aquí es un 330 GT Serie 1, a pesar de que tiene esas branquias laterales tan características de la Serie II. Su vida en las carreteras empezó en estados Unidos, aunque luego se importó a Inglaterra, ya en 2002.

Su dueño inglés, que tenía un Aston Martin, se quedó tan prendado del coche que lo utilizó como vehículo personal durante una década, para viajar al sur de Francia con su familia (viajarían con poco equipaje). Después lo vendió y su dueño actual lo ha tenido 18 meses, un tiempo en que lo pintó con el color Ferrari Blu Pozzi (una hermosa tonalidad negro azul que cambia en función de las diferentes condiciones de luz) y lo restauró por completo.

El trabajo con los cromados ha sido excepcional y consiguió las ruedas Borrani originales (de serie sólo en la Serie 1), incluso la de repuesto, que tanbién han sido cuidadosamente restauradas. Las “credenciales” del logo de Pininfarina se han colocado en los cuartos traseros, pero no quiso montar los dos emblemas del Cavallino Rampante en las aletas delanteras. Sí cambió el sistema de escape, por uno de acero inoxidable.

¿Qué precio podrá alcanzar este coche de 1964 en una subasta? Se estima que entre 115.000 y 130.000 euros. ¡Toda una ganga si tienes en cuenta que por el coche de John Lennon piden el doble!

Fuente: Silverstone Auctions
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