En un pequeño pueblo de Massachusetts llamado Pontiac, inició su andadura en 1926 la primera fábrica de una por entonces desconocida marca de coches que revolucionaría la industria del automóvil. Han sido 85 años, una larga vida que ayer tocaba a su fin cuando el gigante norteamericano General Motors (GM), propiedad de la firma, anunciaba en un comunicado que dejará de fabricar los automóviles Pontiac, tras finalizar el proceso de quiebra en el que entró la compañía a principios de 2009 .

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Pontiac Bonneville

“Ha sido un viaje maravilloso”, se puede leer en la web de Pontiac, un viaje cuya primera parada de relevancia no llegaría hasta 30 años después, en 1957, con la fabricación del Pontiac Bonneville, un vehículo que consolidó la fama de fiabalidad de la compañia con un precio de venta muy inferior al de sus rivales directos de la época.

En 1964, Pontiac vive su gran momento de esplendor con la puesta a la venta del GTO, un potente vehículo de 320 Cv del que llegan a venderse hasta 30.000 unidades al año, y que tuvo su continuación dos años después con la versión Trans Am que cosechó idéntico éxito.

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Kitt-Pontiac Firebird

Son tiempos dorados donde la firma consigue rebasar la cifra del millón de vehículos vendidos, gracias en parte a la popularidad que adquiere con su presencia en series y películas de televisión, como el Pontiac Firebird de nombre Kit que conducía David Hasselhoff en “El coche fantástico“.

Sin embargo, con la llegada de la década de los 70, Pontiac sufre la brutal subida de los precios del petróleo, lo que unido a su incapacidad para competir con los vehículos japoneses, sume a la compañía en una grave crisis.

Problemas de fiabilidad y errores en el diseño de los coches provocan la caída en picado de las ventas que ya no remontará ni con el último intento desesperado de GM, que en 2004 pone a la venta una reedición del GTO con mala cogida y posterior retirada tan sólo dos años después.

Un estudio realizado en 2009 situaba a Pontiac entre una de las cinco marcas de automóviles que los norteamericanos decidían evitar. Ese mismo año, acorralada por la crisis, General Motor inicia un proceso de reestructuración que ha desembocado en el final anunciado de Pontiac y también de Hummer, y la venta de la sueca Saab al fabricante europeo Spyke.

La buena noticia es que a diferencia de lo sucedido con otras marcas, GM se ha negado a vender Pontiac a los competidores interesados y ha decidido retirar el nombre que continuará siendo de su propiedad. Esto deja una puerta a un futuro renacer en tiempos más plácidos, de una marca que traspasó la carretera hasta convertirse en el símbolo de todo una generación que a buen seguro ya le echa de menos.

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