El proveedor de componentes automotriz ZF está pensando proactivamente, tratando de limitar la fuerza de impacto en caso de colisión creando una zona de amortiguamiento. Dicha zona se crea con la ayuda de un airbag lateral externo cuya eficacia ya ha quedado demostrada. Todavía se encuentra en fase de prototipo y aún no se sabe cuándo podría entrar en producción.

No es inusual que, en los tiempos que corren, cualquier coche moderno tenga media docena o más airbags, desde los pilares, hasta en la zona de las rodillas o incluso en los cinturones de seguridad. Con poco margen para mejorar en la seguridad del habitáculo, ZF ha estado trabajando en un concepto de airbag externo para proteger a los ocupantes de unos de los accidentes más peligrosos: los impactos laterales.

Una colisión lateral, donde un vehículo es golpeado por otro desde el costado o por un objeto fijo, representa una gran amenaza para los ocupantes porque las zonas de deformación son muy reducidas en comparación con las superficies frontales o posteriores. Los airbags laterales de cortina del interior de un coche ayudan a proteger a sus integrantes tras un fuerte golpe, pero el concepto de ZF se despliega antes del impacto y crean un amortiguador crucial.

Según ZF, el sistema utiliza una serie de cámaras, radares y diversos sensores que son capaces de identificar un choque inevitable. Algo así como el conglomerado de sistemas que encontramos en los vehículos autónomos. Una vez detectado y sabiendo que el impacto será inminente, el sistema se despliega en tan solo 150 milisegundos, inflando entre los pilares A y C la gran bolsa de aire que se haya bajo el coche.

ZF se jacta de que, una vez que el airbag entre en producción y se aplique en el mundo real, podrá reducir las lesiones de los pasajeros ante un choque lateral en un 30 %. Pensemos que no sólo los ocupantes estarán más seguros. También se evitarán daños mayores en la carrocería del coche golpeado y en el que golpea. Asimismo, también puede resultar beneficioso para ciclistas y peatones.

El airbag en sí es de cinco a ocho veces más grande que un airbag de volante o copiloto estándar (su capacidad es oscila entre los 280 y 400 litros), y su principal función es reducir la fuerza del impacto lateral y reducir el grado de penetración en la cabina. Los sensores también se comunicarán con los sistemas de seguridad de a bordo para que, por ejemplo, ajuste los cinturones de seguridad.

Dicho esto, todavía queda camino por recorrer y se deberán realizar pruebas exhaustivas para evitar situaciones en las que lecturas erróneas de los sensores puedan provocar un despliegue accidental del susodicho airbag. Imagina que estás paseando por la calle o, simplemente, apoyado al lado del coche y, de repente, se despliega el airbag. No sería una sensación agradable, además de que podría causarte un gran daño.

Fuente: ZF

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