Ya falta menos para la gran subasta anual de Arizona. En ella, RM Sotheby´s presenta una colección privada de un californiano, once automóviles que se venden bajo el epígrafe Un siglo de autos deportivos y que encabeza el Alfa Romeo G21 de 1921, el primer Alfa Romeo de la historia.

Recapitulemos: La antigua A.L.F.A. (Anonima Lombarda Fabbrica Automobili) unió sus fuerzas con el empresario Nicola Romeo para convertirse en la marca tal y como la conocemos hoy en día. Estamos hablando de los años 20 del siglo pasado y fue entonces cuando se diseñó el primer modelo de esa compañía recién creada, el Alfa Romeo G1.

Destinado a competir con sus contemporáneos de lujo estadounidenses y británicos, el G1 fue el primer modelo de seis cilindros de Alfa Romeo y 6.3 litros de cilindrada, el más grande que montaba la marca hasta la fecha, creado a partir de dos bloques de hierro fundido con tres cilindros cada uno. Asociado a un cambio manual de cuatro relaciones, rendía 70 CV de potencia y 293 Nm.

Se basaba en una plataforma de un A.L.F.A. de preguerra, adecuada a los nuevos requerimientos: con un chasis más alargado y más resistente, para que soportase las prestaciones mejoradas. Y es que el Alfa Romeo G21 era capaz de alcanzar nada menos que 138 km/h, una cifra muy alta si tenemos en cuenta la tecnología de suspensiones y frenos.

El diseñador de este roadster deportivo biplaza fue Giuseppe Merosi… que apenas puedo ver a cómo se fabricaban 52 unidades (incluidos dos prototipos), en buena parte debido a que era un coche que gastaba bastante combustible y pagaban bastantes impuestos.

Posiblemente estos fueron los motivos que hicieron que el nuevo modelo pasase casi desapaercibido en Italia y, como el modelo que ves en las imágenes, con número de chasis no. 6018, acabase muy lejos. Más concretamente en Australia. Allí acabó uno de los primeros ejemplos conocidos… y el único ejemplo completo que sobrevive hoy en día.

Su historia es rocambolesca. Su primer propietario lo compró por 850 libras pero, poco después, se declaró en quiebra. Para evitar que sus acreedores se hiciesen con él decidió esconderlo, pero el hobre murió tres años después… y el coche se mantuvo oculta durante 25 años. En torno a 1947 lo descubrieron unos agricultores y el vehículo paso a usarse para reunir al ganado, perseguir canguros y otras tareas agrícolas… hasta que un día chocó con un árbol y como ya no podía circular, pasó a mover una bomba de agua.

Así estuvo nada menos que hasta 1964, cuando un grupo de fans de la marca lo descubrió y lo rescataron de tan poco noble trabajo. Un año después lo compra Ross Flewell-Smith, un amante de la marca, que lo reconstruyó y restauró… durante diez años. En 2000 tuvo otra restauración que lo dejó en el espectacular estado que luce ahora, antes de llegar al importador neozelandés de Alfa Romeo, su dueño actual.

Si ahora nos acordamos de él es porque este mismo mes será cuando cambie de manos. No tiene un precio estimado, pero desde la casa de subastas calculan que la puja podrá alcanzar sin problema 1,5 millones de dólares. No es descabellado, viendo lo que se paga por otros modelos hoy en día… y que esta es la pieza más antigua de la historia de Alfa Romeo (Estimación disponible a pedido).

Fuente: RM Sotheby´s
Galería de fotos (por Robin Adams, cortesía de RM Sotheby´s)

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