Al igual que muchos de muchos de los coches injustamente valorados por la historia automotriz, también han existido otros muchos que no han llegado a brillar a pesar de contar con buenas razones de peso. En esta ocasión presentamos cinco berlinas que bien podrían haber triunfado, pero que jamás llegaron a alcanzar la gloria en un segmento dominado por los alemanes.

La mayoría de las personas que antiguamente manejaban mucho dinero eran los nobles. Principios similares de la flexibilización de la riqueza todavía se aplican hoy en día: aquellos con más holgura económica siempre se sentirán mejor en los últimos modelos de Audi, BMW o Mercedes. La triada siempre ha sido la punta de lanza de las berlinas de lujo, mientras que otros han tratado de ganarse a los clientes con un resultado insatisfactorio.

Alfa Romero 2000 Berlina (1958-1962)

Tan solo 2.799 unidades del Alfa Romeo 2000 Berlina salieron de la línea de producción durante sus apenas cinco años de vida. La firma italiana quería con este coche competir de tú a tú con Mercedes, Rover, Lancia y Jaguar. Naturalmente, la clientela prefirió optar por otros modelos y el 2000 Berlina se convirtió en un coche realmente exclusivo.

Los probadores de la época lo definieron como una obra de ingeniería fabulosa. Su chasis estaba a la altura de un motor de 2.0 litros de 105 CV capaz de lanzar a este sedán por encima de los 160 km/h de velocidad punta. Sin embargo, su elevado precio lo convirtieron en uno de los modelos de Alfa Romeo que más lentamente se han vendido. Como sur tradición en la casa del biscione, el diseño era realmente encantador.

DeTomaso Deauville (1971-1988)

El De Tomaso Deauville era un lujoso sedán exhibido por primera vez en el Salón del Automóvil de Turín de 1970. Estaba propulsado por el mismo bloque Ford Cleveland V8 de 5.7 litros que daba vida al De Tomaso Pantera, con una potencia de 330 CV. El Deauville conseguía una velocidad máxima de 230 km/h, al mismo nivel del Maserati Quattroporte.

Diseñado por Tom Tjaarda, entonces afiliado a Ghia y creador de grandes iconos de la automoción como el Pantera o el SEAT Fura. Para el Deauville se hacía clara la inspiración del Jaguar XJ. A pesar de la tentadora receta de tener una elegante berlina de altos vuelos, los clientes no estuvieron por la labor de comprarlo y solo se crearon 244 ejemplares en 17 años, mientras que Mercedes vendía los Clase S como churros.

Fiat 130 Berlina (1969-1976)

El Fiat 130 era uno de los coches más avanzados de la compañía hasta la fecha. Presentaba un diseño clásico, conservador, con una gran cantidad de espacio y elevado nivel de confort que se adaptase al gusto de un empresario italiano. De este modelo también existió una versión coupé, para aquellos que querían que el lujo fuese algo más personal. Era el coche que, por entonces, representaba el súmmum de lo que Fiat sabía hacer.

En cuanto a sus mecánicas, se podía con dos bloque V6: de 2.8 o 3.2 litros, con hasta 165 CV en 1971. Estos motores fueron desarrollados por Aurelio Lamperdi, responsable del diseño de los propulsores de competición de Ferrari durante la década de los 50;  no era un cualquiera. Sin embargo, a pesar de sus destacables virtudes, apenas se fabricaron 15.093 ejemplares. Ofrecía un excelente manejo y un gran nivel de confort, aunque su motor era ruidoso y Gastón frente al de la competencia germana.

Peugeot 605 (1989-1999)

Aunque Peugeot 405 parece, un 605 es. Esta es una de las principales razonas por las que la gran berlina francesa apenas tuvo clientela. Los dos se parecen de forma notable hasta tal punto, que mucho de los usuarios y viandantes apenas podía diferenciarlos. Sin embargo, el Peugeot 605 era una máquina realmente a la altura de lo que uno cabría esperar en el segmento.

Se podía montar con propulsores de gasolina y diésel. La opción más potente era un V6 de 3.0 litros y 200 CV. Pero las primeras unidades sufrieron problemas de calidad, y aunque fueron rectificados más adelante, la reputación del 605 ya había sido dañada. Si juntamos este hecho con el lanzamiento del más moderno 406 en 1995, las ventas cayeron estrepitosamente hasta dar por finaliza su producción silenciosamente en 1999. Fue sustituido por el 607.

Renault Safrane (1992-2000)

El Renault Safrane fue el intento de la firma del rombo para introducirse en el segmento de las grandes berlinas (E), dominado por entonces por el BMW Serie 5, Audi A6 y Mercedes Clase E. El Renault 25 había nacido en 1982, y necesita de reemplazo que estuviese a la altura. El resultado fue el Safrane, y fue más que un fracaso: 310.000 ejemplares vendidos en ocho años, de los cuales, 806 pertenecían a la versión Biturbo.

El Safrane Biturbo, de hecho, nada tenía que envidiar en prestaciones a sus rivales, pues contaba con un V6 turboalimentado de 265 CV. Gracias a un sistema de tracción a las cuatro ruedas, podía alcanzar los 100 km/h en 7,2 segundos y los 250 km/h de velocidad máxima. Tenía todo el equipamiento que tenían los competidores germanos, pero los clientes se desanimaron por el hecho de que era un automóvil con el logotipo de Renault a precio de  alemán.

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