Para alguien que vive en Ámsterdam o en Estocolmo, la bicicleta, más que un vehículo para hacer deporte es un medio de transporte. Sin embargo, para otras culturas como la nuestra, el uso del coche sigue siendo predominante y todavía resulta bastante peligroso circular en bici por la ciudad.

Pese a todo, la recepción que ha tenido BiciMad, el servicio de bicicletas eléctricas gestionado por el Ayuntamiento de Madrid ha abierto un nuevo mercado en la movilidad en bicicleta.

El pasado mes de octubre, llegaba a la capital Ofo el servicio de alquiler de bicis chino que en poco tiempo puso patas arriba a la mayoría de ciudades del país oriental.

A día de hoy se estima que su valoración puede rondar los 3.000 millones de dólares. ¿Cómo ha llegado hasta aquí? La idea es sencillamente brillante, y es que sus bicicletas son muy baratas de construir además de ser resistentes. Lo único complejo que tienen es un sistema GPS con conexión a internet para que los usuarios desde su aplicación sepan donde están aparcadas.

Así, para utilizarlas bastará con escanear el código QR que tienen impreso para desbloquear el candado. Y cuando acabes, simplemente tendrás que cerrar el candado.

Stand de Ofo en Hackney (Londres)

Las principales ciudades chinas, tienen el dudoso honor de estar entre las que presentan mayor densidad de tráfico del mundo. Pese a la predilección que tiene la población china por el coche, estos servicios de alquiler de bicicleta fueron recibidos con muchísima acogida.

Por poner un ejemplo, Mobike, el principal competidor de Ofo, cuenta con más de 300 millones de usuarios.  La burbuja de este servicio todavía no ha estallado,debido en parte a que sigue creciendo gracias a su carácter cool que lleva a muchos adolescentes a utilizarlas como modo de ocio.

No obstante, no son todo alegrías lo que suscita este servicio. La excesiva proliferación de estas bicicletas, provoca que haya calles donde su acumulación impida el paso de peatones.

Algunas bicicletas ni siquiera han llegado a su destino, y han acabado en vertederos y en el fondo de un río.

Las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto regulando los sitios donde podían aparcar las bicicletas y castigando con multas muy sustanciales a aquellos que incumpliesen el reglamento.

Pero la falta de civismo no recae toda sobre los usuarios y las empresas en particular, sino que las empresas entre ellas también se han saltado todas las leyes de competencia.

Prácticas cuasi mafiosas como modificar los códigos QR o forzar los candados parecen justificar el fin de comerse un trozo de tan preciado pastel.

La competencia en los precios es igual de feroz, los viajes llegan a precios tan bajos que en ocasiones salen incluso gratis. No es de extrañar que expertos financieros afirmen que se trata de una burbuja colosal que directamente no tiene ningún sentido.

 

Presentación de Ofo en el festival para emprendedores South Summit (Madrid)

El verdadero negocio que realizan estas plataformas es a través de las fianzas. Llegando hasta los 40 euros y multiplicado por los millones de usuarios, sirve como capital para financiar las operaciones de la empresa.

Por ahora parece imparable su expansión, tanto en China como de manera internacional. España, es el 15 país al que llega Ofo, tras la fase piloto de 110 bicicletas desplegadas alrededor de tres barrios de Madrid (Las Tablas, Usera y Salamanca).

Su llegada no abre ninguna puerta, ya que por ejemplo oBike ya ofrece 300 bicicletas con las mismas condiciones de Ofo. Si algo tienen en común todas las plataformas de movilidad en bicicleta es su apuesta por llegar a una ciudad española en concreto.

Y no es Madrid o Barcelona, sino Sevilla. La ciudad hispalense fue declarada en 2013 como la cuarta mejor ciudad del mundo para ir en bicicleta. ¿Provocará Ofo en España tanto revuelo como lo ha hecho en China?

Fuente: Expansión, El Confidencial

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