Para los que sepan mucho de la historia de BMW, no será novedad que en 1967 la marca alemana comprase la empresa de Hans Glas. Gracias a ello incorporó fábricas como la de Dingolfing, que sigue siendo una referencia. Y todo esto viene porque en esas instalaciones anteriormente se hacían los Glas 1300 GT y 1700 GT, ejemplares que tienen mucho que ver con el BMW 1600 GT Convertible del que vamos a hablar hoy.

Con un diseño del mismísimo Pietro Frua, los coches de Glas eran atractivos y funcionaban bien. Tras la compra, BMW creó el 1600 GT, un coupé con motor de 1.6 litros basado en los anteriores. No se contemplaba una versión descapotable, pero el importador estadounidense, Max Hoffmann, creyó que era un proyecto interesante para su mercado. Ese mismo año se hicieron dos prototipos del BMW 1600 GT Convertible en la planta de Dingolfing.

Pero la historia se torció cuando en las pruebas en carretera abierta uno de ellos sufrió un accidente, quedando totalmente inservible. El proyecto sufriría el mismo revés y finalmente BMW lo canceló tras pensar que no sería viable su producción en serie. Eso nos deja con un único prototipo de BMW 1600 GT Convertible, que curiosamente fue a parar a las manos de Herbert Quandt, uno de los principales accionistas de BMW AG en la época.

Tras muchos años con la familia, este ejemplar fue pasando por otros compradores privados hasta que BMW Group Classic lo localizó y decidió recuperarlo. Ahí comenzó el nuevo proyecto, el de devolverlo a su estado original en la misma planta de la que salió con ayuda de los aprendices que trabajan allí. El departamento dedicado a los clásicos consiguió todos los recambios originales que eran necesarios y trabajaron en réplicas de aquellos que no pudieron conseguir. El resultado es que el único BMW 1600 GT Convertible se encuentra en un estado inmaculado, igual que hace 51 años cuando fue creado, y que ocupará un lugar especial en el museo de la marca.

Fuente: BMW

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