El BMW E1 es uno de los pioneros de la movilidad eléctrica. En 1991, este modelo de cero emisiones mostró cómo iban a ser los coches 25 años después, e incorporaba increíbles innovaciones y planteamientos que han tardado décadas en igualarse. Los BMW i3 y BMW i8 son herederos directos de este automóvil. Por desgracia, el E1 nunca llegó a producirse en serie, porque la tecnología de las baterías no lo permitía; ni la sociedad, legislación e infraestructuras estaban preparadas para la llegada de los coches eléctricos.

Un vehículo pionero para la movilidad eléctrica que conocemos hoy en día

En el Salón del Automóvil de Frankfurt de 1991, BMW presentó un automóvil muy diferente al resto de su gama. Aunque mantenía su característica propulsión trasera, debajo de su capó se encontraba una mecánica eléctrica. El BMW E1 era un vehículo urbano que incorporaba una tecnología muy adelantada para su época.

Una construcción ligera similar a la del actual BMW i3

La arquitectura del BMW E1 era tan avanzada, que sigue sorprendiendo hoy en día por sus conceptos de construcción ligera. El bastidor estaba construido con aluminio extruido y la carrocería se elaboró con elementos plásticos creados a partir de polímeros reciclables. Es un planteamiento similar al del BMW i3, que añade a esta fórmula la fibra de carbono.

El BMW E1 tenía un peso de 907 kg y sus baterías de 200 kg; para poner este dato en contexto la batería de 25 kWh del actual Nissan Leaf tienen un peso de 250 kg.

Uno de los primeros coches eléctricos en ofrecer un sistema de recuperación de frenada

El BMW E1 significó todo un avance tecnológico para la época y anticipó –hace 25 años – la llegada de algunas de las tecnologías más conocidas a día de hoy en materia de movilidad eléctrica. El BMW E1 avanzó el sistema de regeneración y recuperación de energía a partir de la deceleración y el frenado del coche.

Una autonomía de 160 km, similar a la del primer Renault Zoe

La autonomía máxima declarada del E1 era de 160 km, más que suficientes para garantizar una movilidad de uso diario en entornos urbanos. El tiempo necesario para completar la recarga de las baterías también era muy similar al actual. Desde una toma de corriente convencional eran necesarias de 6 a 8 horas de conexión, que se veían reducidas a tan sólo 2 horas si el coche se enchufaba a un cargador de alta potencia, que también recargaba 80 por ciento de la batería en apenas una hora.

Fuente: BMW
Via: Newspress
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