Todos sabemos que desde hace tiempo Volvo tiene un objetivo muy ambicioso en mente. Quieren que no haya muertes en accidentes dentro de sus coches y parecen estar dispuestos a casi todo con tal de lograrlo. Aunque su última propuesta seguro que va a levantar bastante polémica. Porque la marca sueca cree necesaria la instalación de cámaras para detectar si el conductor ha bebido alcohol o está distraído.

Esta especie de Gran Hermano al volante podría ser una medida definitiva para evitar accidentes de esta índole, aunque también apunta directamente a la privacidad de los usuarios. Dichas cámaras serían capaces de detectar un conductor ebrio o distraído y que no está haciendo caso a las advertencias. A partir de ahí, el coche podría tomar sus propias decisiones para evitar riesgos mayores.

Hablamos de que un Volvo con este sistema sería capaz de limitar la velocidad, de llamar al servicio de asistencia On Call e incluso de estacionarse de forma autónoma en un sitio seguro. Como decíamos, cualquier cosa con tal de evitar un posible accidente que pudiera sumar una víctima en carretera. Una medida algo radical que daría cuenta de conductas como desatender el volante, cerrar los ojos, salirse del carril, movimientos bruscos o tiempos de reacción elevados.

Para Volvo los principales problemas que causan los accidentes hoy en día son la velocidad, la intoxicación y las distracciones. Ya declaró la guerra a la primera cuando anunció que la velocidad máxima de todos sus coches quedaría limitada a 180 km/h. El alcohol al volante estuvo presente en casi el 30 % de los accidentes en Estados Unidos en 2017, así que esto podría reducir la cifra. Las cámaras llegarían a principios de 2020 con la segunda generación de coches con la plataforma SPA aunque todavía faltan algunos detalles por concretar.

Fuente: Volvo

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