Estamos ante uno de esos personajes que marcan la historia del automóvil, de los que dices que ha habido un “antes y un después” desde su aparición en el siempre competitivo mundo del motor. Alguien que partiendo desde unos orígenes muy humildes fue capaz de erigirse en toda una referencia para los aficionados, por su pasión y por su carácter campechano, nada que ver con esos “gentleman drivers” tan de moda, que no hacen más que aparecer en el “papel cauché”.

Carroll Shelby, con su inseparable sombrero Stetson, junto a su "obra" más famosa
Carroll Shelby, con su inseparable sombrero Stetson, junto a su "obra" más famosa

Aquí cabe repetir aquel manido axioma del “hombre hecho a sí mismo”, la mente inquieta que no podía parar ni un solo instante, la del emprendedor que caía una y mil veces, para aprender la lección y volver a levantarse de inmediato. Desde su fracaso como “criador de pollos” en su Texas natal hasta sus míticos enfrentamientos en las pistas con “Il Commendatore” Enzo Ferrari.

Alguien que se sobrepuso a una grave enfermedad coronaria que le obligó a abandonar las carreras (donde ganó, por ejemplo, las 24 Horas de Le Mans en el año 1959),  y por la que se tuvo que someter a un trasplante de corazón en junio de 1990. Que supo “reconvertirse” una y otra vez, redirigiendo sus esfuerzos a la creación de algunos de los automóviles más significativos de la historia, como el Shelby Cobra, el Ford GT-40 o el Ford Mustang Shelby GT350. También ganó una pequeña fortuna vendiendo a la multinacional Kraft su mundialmente conocida receta de “Chili”, dedicando esos fondos a la fundación que lleva su nombre, encaminada a ayudar a niños de familias sin recursos económicos que necesitaban un trasplante.

Resulta cuando menos curioso, premonitorio o sorprendente que el “cabezota” de Carroll haya decidido dejarnos cuando se cumplían exactamente 50 años de la más recordada de sus creaciones y cuando estaba realizando una gira conmemorativa por los EE.UU. para celebrarlo.

Nosotros, por nuestra parte estábamos elaborando una serie de artículos sobre el cincuentenario de su modelo más emblemático, que en breve verán la luz, y un repaso sobre la vida de este “tejano” que nunca dejó de sorprendernos.

Rest in peace Mr Shelby.

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