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GM-SAIC Motor – Shanghai 2
Luis Blázquez

El coronavirus no se ha ido, y de nuevo hay paros en la producción de vehículos en China

La pandemia ha pasado a un segundo plano a lo largo de las últimas semanas, pero es algo que aún está lejos de terminar. Con algunos repuntes a lo largo del globo, la industria y sobre todo nosotros debemos ser cautos. Como caso más reciente tenemos a Shanghái, con una nueva ola que ha derivado en el cierre de algunas fábricas de coches.

Tesla fue la primera en anunciarlo el 28 de marzo, quien ha tenido que detener la producción en la gigafactoría que la entidad tiene en la capital del corazón industrial y financiero de China. Debido a un aumento en los casos de COVID-19 y al estricto confinamiento del gobierno local, la firma estadounidense ha tenido de cerrar las puertas de su planta por cuatro días, siendo el segundo parón en menos de un mes (a principios de marzo, Tesla tuvo que hacer lo propio por dos días por el mismo motivo).

Por otro lado, General Motors (GM) ha mantenido abierta su fábrica en Shanghái que opera de forma conjunta con SAIC Motor (una joint-venture), pidiendo a sus empleados que durmieran en suelo de la planta y obteniendo pases para que los camiones continuaran con las entregas, en base a lo dicho a Reuterspor dos personas familiarizadas. Las medidas tomadas por GM para mantener abierta dicha fábrica equivalen a un proceso de gestión de “bucle cerrado” que el centro financiero chino ha pedido a las empresas que adopten para permanecer abiertas en un cierre de dos etapas para combatir el brote.

Aptiv, un proveedor de gran peso en el mundo de la automoción, les comunicó a los trabajadores de una de sus instalaciones en Shanghái –que también abastece a Tesla y GM– que regresaran a casa por la necesidad de hacer cumplir los controles del virus COVID-19. Las instalaciones de Aptiv en Shanghái están en el oeste de la ciudad y no se vieron afectadas por el cierre de la ciudad, que comenzó en los distritos del este. Simplemente, han cerrado sus puertas a modo de actuación preventiva, como otras muchas empresas, a la espera de ver la evolución.

Otro proveedor para el sector automotriz es Thyssenkrupp, entidad que ya ha echado el cierre a una instalación en la capital asiática, donde ensambla líneas de producción de componentes automotrices, incluidos motores y transmisiones y baterías, hasta el 6 de abril para cumplir con las regulaciones locales. Bosh, quien no necesita presentación, tiene sus dos plantas de la zona operando con personal reducido. “Hacemos todo lo posible para mantener las cadenas de suministro tanto como sea posible y para atender las demandas”, dijo en un comunicado.

Las últimas noticias vienen de Automotive News Europe, afirmando desde la filial asiática de Volkswagen que su estructura operacional no se ha visto afectada por el rebote del virus. No en vano, también afirman que, en función de la magnitud de los contagios, se encargarán de monitorizar a todo el personal de la fábrica de manera rutinaria. “Nuestras operaciones en Anting actualmente no se ven afectadas por el cierre de la ciudad de Shanghái. En la situación actual, todavía tenemos que ver el día a día”, dijo una portavoz de Volkswagen.

El cierre, una de las mayores pruebas para la estrategia “cero-COVID” de China, ha obligado a los fabricantes de automóviles y proveedores a tratar de adaptarse con medidas extremas para mantener las fábricas en funcionamiento, o tener que cerrar y arriesgarse a demorar los envíos en un momento en que la demanda de vehículos es fuerte. Además, a estas interrupciones motivadas con el coronavirus en China, el mercado más grande del mundo, hay que sumar los problemas de la invasión de Rusia a Ucrania.

Fuente: Reuters, Electrek

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