Decir quattro es sinónimo de deportividad y de seguridad incluso ante condiciones adversas. El éxito de los modelos quattro en la carretera y en los deportes de motor han contribuido a su engrandecimiento, sin olvidar la mítica serie de anuncios de televisión, comenzando con el trampolín de saltos de esquí en Kaipola, Finlandia, que el Audi 100 quattro CS subió en 1986.

La tecnología quattro debutó en 1980 en el legendario Audi quattro. Y ahora, 33 años después, salía de la cadena de montaje de planta de Neckarsulm la unidad cinco millones montada con esta tecnología de tracción a las cuatro ruedas, un Audi A6 allroad 3.0 TDI blanco, todo un récord si tenemos en cuenta que son coches premium.

Hoy en día si se suman todos los tipos de carrocería disponibles, motores y sistemas de transmisión, la oferta de versiones con tracción quattro en Audi asciende a más de 140 posibilidades diferentes. En el Audi Q7, el R8, los A4 allroad y A6 allroad, así como todos los modelos S y RS están disponibles exclusivamente con este sistema de tracción. Audi ofrece la tracción quattro como opción en todas las demás gamas de modelos.

En 2012, más de 43 % de los clientes de Audi han elegido un modelo con tracción quattro. El Audi Q5 encabeza la lista con cerca de 205.600 unidades. Los modelos quattro tienen una especial aceptación en los Estados Unidos, Canadá, Rusia y en los mercados de Oriente Medio. Las estadísticas de 2012 también revelan casi 99.800 nuevos usuarios para los modelos Audi con tracción quattro en Alemania.

En su actual gama, Audi ofrece con la tracción quattro una solución tecnológica personalizada y adecuada a las características de cada modelo.

Para el compacto A3 y los modelos Q3 y TT con el motor instalado transversalmente, Audi utiliza el sistema de tracción quattro con un embrague multidiscos de accionamiento hidráulico con control electrónico. En condiciones normales, el embrague envía potencia casi exclusivamente a las ruedas delanteras, pero cuando se producen pérdidas de adherencia, el sistema reparte la fuerza del motor, hasta el cien por cien a la parte trasera.

Para aplicaciones de motor longitudinal, se combina un diferencial Torsen con un engranaje planetario, en condiciones habituales tiene un reparto 40/60 de la potencia. Los modelos más dinámicos de Audi cuentan con el diferencial central de corona, que se estrenó en el RS5, que permite repartir la potencia del motor a cada eje de forma asimétrica, y en caso necesario puede ejercer un efecto autoblocante que envía de forma instantánea la mayor parte de la potencia al eje con menor capacidad de tracción.

El Audi R8 con motor central cuenta con una solución a medida. El reparto siempre favorece más al eje trasero, quedándose en un 30/70 en los casos más extremos y un 15/85 en situaciones de adherencia correcta y conducción normal. En el futuro, la electrificación completa o la hibridación abre un nuevo abanico de posibilidades para la tracción integral.

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