ClearMotion es una empresa con sede en Massachusetts que se hizo con la revolucionaria tecnología de suspensión proactiva de Bose. Ahora, acaba de recaudar 100 millones de dólares para comercializarla, pero de un modo diferente al original: lograr que los coches autónomos sean espacios de trabajo móviles más efectivos y cómodos.

La tecnología de suspensión Bose Ride era una prometedora tecnología que intentaba que el coche se mantuviese sismpre a la misma altura, gracias a unos sensores ubicados en las ruedas. Lograba que el coche no se moviese en las curvas y podía pisar baches sin problama alguno ya que no se transmitía el movimiento al habitáculo. Todo eso, empleando tecnología de controladores de altavoces magnéticos (la especialidad de Bosé), pero de un modo radicamnete diferente.

 

Hoy en día muchos coches de alta gama emplean ya suspensión activa, pero la mayoría de los sistemas en el mercado simplemente ajustan la amortiguación de la suspensión para efectuar cambios en la calidad de marcha, ampliando y estrechando las válvulas en un sistema de transferencia de fluidos en suspensión o usando fluidos magnetoreológicos que puede cambiar su viscosidad casi al instante en respuesta a una señal electromagnética.

El sistema Bose era diferente. Se diseñó para que leyese la carretera ante el vehículo y determinar, por ejemplo, dónde había un bache para que, dejar que la rueda cayese, la acercaba al orificio más rápido. Eso hace ganar mucho en comodidad a los pasajeros, además de maximizar el agarre y la seguridad.

Al final del bache o al encontrar un resalto en la vía, el sistema usaría la energía cinética proporcionada por el bache para recuperar energía que emplea la propia suspensión. Así, el consumo de energía era irrisorio, apenas un tercio de lo que usa un aire acondicionado estándar.

Bosé estuvo mejorando esta tecnología desde 1980 hasta que la presentó en 2004. Se hizo famosa por su rapidez y potencia, hasta el punto de que era capaz de lanzar un automóvil por el aire. Nunca llegó al mercado, quizá por que a la marca no supo aplicarlo correctamente a una indistria desconocida. Bien porque el sistema era demasiado caro… o por ser extremadamente voluminoso. De hehco, el Audi A8 2018 cuenta con un sistema similar… y mucho más compacto.

Pero esta historia no remata aquí. ClearMotion compró toda la tecnología de Bose el año pasado y está trabajando duro para llevarla al mercado. Lo primero ha sido reducir su tamaño, hasta ocupar como unos amortiguadores estándar. Y han trabajado con proveedores como Bridgestone o Qualcomm para conseguir llevarlo a vehículos de producción.

Los coches autónomos, el objetivo

Su visión es radicalmente diferente a la de Bose. Mientras los ideólogos del sistema lo veían apropiado para coches de alta gama enfocados a la deportividad, Clearmotion lo ha orientado hacia un futuro mercado mucho mayor: los coches autónomos.

Desde luego, tiene mucho sentido, pues el conductor puede esperar los baches o las curvas, pero en un futuro donde todos seamos pasajeros, es de suponer que emplearemos nuestro tiempo en el vehículo con otros menesteres. Trabajar con ordenadores o dispositivos móviles, o incluso comer y beber será mucho más sencillo con una suspensión así.

Eso sí, nadie nos quitará las ganas de probar esta revolucionaria suspensión como conductores. Por ahora, nos queda ver esta antigua promoción en vídeo… y estar atentos a los próximos movimientos de ClearMotion:

Fuente: ClearMotion

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