Esta época a la que nos acercamos viene marcada en muchas ocasiones por la cantidad de eventos que hay que afrontar. Es muy habitual que la comida de empresa o cualquier otra cena navideña coincida por esas fechas y por todos es sabido que el consumo de alcohol y drogas aumenta en estos acontecimientos. Por eso la DGT ha decidido intensificar sus controles durante esta semana comenzando el 10 y concluyendo el 16 de diciembre.

Pere Navarro ha dicho que la intención es concienciar al usuario del peligro real que supone el estar bajo los efectos del alcohol y/o las drogas al volante. Se calcula que está presente en alrededor de un tercio de los accidentes mortales, siendo junto a las distracciones uno de los mayores factores de riesgo. De este modo, la DGT plantea estos controles como una medida disuasoria que evite que la gente utilice en coche en estas situaciones.

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil colocará puntos de control en todo tipo de carreteras y a cualquier hora del día. En total se calcula que se realizarán más de 20.000 test de alcoholemia y drogas por día. Si la seguridad no es suficiente incentivo para conducir totalmente sobrio, también puede ayudar a pensar en las sanciones con las que se pena el consumo al volante. Las multas pueden llegar hasta los 1.000 euros y las penas pueden llegar a la prisión.

Para la mayoría de conductores (profesionales y noveles tienen tasas diferentes), dar positivo en alcohol con entre 0,25 y 0,50 mg/l de aire espirado supone una multa de 500 euros y la pérdida de 4 puntos. Si se superan los 0,50 mg/l la sanción aumenta hasta los 1.000 euros y 4 o 6 puntos en función de la tasa. En caso de dar más de 0,60 mg/l o de 1,2 gr/l en sangre, pasa a ser un delito penal que se paga con de tres a seis meses de presión, multa de seis a doce meses o trabajos comunitarios de 30 a 90 días, además de la privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años.

En el caso de las drogas, el simple hecho de registrarse su presencia en el organismo ya supone una multa de 1.000 euros y la pérdida de 6 puntos del carnet. También se va por la vía penal, enfrentándose a prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos comunitarios de 30 a 90 días, con retirada del carnet de uno a cuatro años. En ambos casos, la negativa a someterse a las pruebas puede resultar en prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

Fuente: DGT

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