“Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez. Y del primero no estoy tan seguro”. Ya lo dijo Albert Einstein que de estúpidos debía saber un rato. La capacidad humana para hacer el idiota no tiene límites visibles y como prueba lo sucedido en el pueblo extremeño de Almendralejo.

Según ha comunicado la policía a los medios de comunicación a través de una nota oficial, miembros de la Policía Local de Almendralejo procedieron a la detención de un hombre de 24 años acusado de un delito de conducción temeraria y otro contra la seguridad vial.

Los hechos ocurrieron cuando los agentes comprobaron que el hijo del susodicho, de tan solo cuatro años, conducía un vehículo por una zona que en ese momento estaba transitada por numerosas personas que salían de un polideportivo municipal.

El automóvil fue inmediatamente inmovilizado y el padre, que ocupaba el asiento del copiloto, detenido e informado sobre la ilicitud penal que su conducta llevaba implícita. Más sorprendente fue cuando al ser cuestionado por el motivo de su actitud, el acusado contestó; “el niño lloraba, y así se callaba”.

Como la estupidez no entiende de fronteras, este caso nos recuerda a lo acontecido hace unas semanas en Estados Unidos. Allí las cámaras de seguridad de una gasolinera captaron las imágenes de un hombre con evidentes síntomas de embriaguez que regresaba a su casa en una furgoneta conducida por su hija de tan solo 9 años.

Cuando fue interrogado por la policía, el hombre, aún borracho, se jactó de las habilidades al volante de la niña: “Nueve años, ¡nueve!, acelerador, freno, cambio de marchas, todo lo hace bien”.

Ya lo dijo Einstein…

Aquí puedes ver el vídeo de la chica, que nos recuerda también al niño de siete años que robó un Pontiac para poder ver a su padre:

http://www.youtube.com/watch?v=RyLDQS8lwkc

Vía: LaRazón

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