Y es que en una época de crisis económica como la que vivimos resulta difícilmente asumible para todo tipo de empresas, pero especialmente para las pequeñas y medianas, el coste que en estos momentos supone la adquisición de vehículos eléctricos para realizar las funciones que hasta ahora realizaban sus homólogos de gasolina o diesel.

El limitado número de puntos de recarga es un importante inconveniente para nuestras empresas

Según los datos facilitados por la empresa de renting Arval, perteneciente al grupo BNP Paribas, es necesario resolver aun numerosos inconvenientes para alcanzar las cifras previstas por el Gobierno. A saber, 250.000 unidades previstas hasta el año 2014, de las cuales, el 95% corresponderían a vehículos de flotas y el 5% restante a particulares.

Y, ¿Cuáles son esos obstáculos?

Pues, si hablamos de grandes empresas, más del 60% estiman que el principal obstáculo es la limitada autonomía de las baterías (que en muchos casos llega a duras penas a los 150 kilómetros). Si a ello le sumamos la escasez de puntos de recarga (para un 64%) y el coste de adquisición, bastante más alto que el de los vehículos “convencionales” (para un 59%), entonces obtenemos un panorama nada alentador.

Si por el contrario, nos referimos a las pymes, en las que la crisis que todos vivimos se ha cebado especialmente, el principal inconveniente que perciben como impedimento para la adquisición de vehículos eléctricos, es el precio (para un 68%), aunque tampoco es nada desdeñable la cifra de aquellos que piensan que la escasa autonomía (un 63%) o la falta de infraestructuras de recarga (un 58%), les harán desistir a la hora de plantearse comprar modelos impulsados por electricidad.

En ambos casos muestran, además, sus reticencias ante la escasa oferta de modelos disponibles para el fin que tienen previsto, el posible desconocimiento de los talleres ante el mantenimiento o las averías que se produzcan en estos modelos que emplean una tecnología de tan reciente implantación.

En el cuadro adjunto se resumen claramente estas opiniones:

Observando esta situación tan pesimista, no es de extrañar que “nuestros” empresarios estén adquiriendo en estos momentos muchos más “vehículos de bajo consumo” que modelos eléctricos.

Se supone que las medidas anunciadas recientemente por el Gobierno, con subvenciones de hasta 6.000 euros, están diseñadas para cambiar esto. Pero ¿quién hace caso todavía de las predicciones de nuestros políticos?

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