Los niveles de ruido en los núcleos urbanos son uno de los grandes problemas del tráfico rodado. Los grupos que pretenden prohibir el paso de vehículos por el centro de las ciudades, plantean la alta sonoridad como un inconveniente que incluso perjudica seriamente la salud de los vecinos.

Las industria de la automoción trabaja en las búsqueda de soluciones eficientes que puedan contrarrestar los efectos negativos de la conducción. Ejemplo de ello es el pavimento fonoabsorbente, con el que el Ayuntamiento de Valencia ha reasfaltado una parte de la red viaria de la ciudad.

Los resultados de las mediciones acústicas medioambientales realizadas por técnicos de la Concejalía de Contaminación Acústica revelan que este tipo de asfalto ha logrado una reducción media de niveles sonoros de hasta 6 decibelios (dBA).

Fuentes de la Concejalía han explicado que en acústica cada 3 dBA corresponden al doble o a la mitad de la intensidad sonora, por lo que reducir 6 dBA supone disminuir el ruido a una cuarta parte, lo que significa “una reducción de la intensidad de un 75 %“. En algunos tramos, el oído humano es capaz de percibir picos de descenso de hasta 8 o 9 dBA, lo que implica que además “hay una percepción distinta del ruido de tráfico”.

El pavimento fonoabsorvente o técnicamente, microaglomerado de granulación discontinua, se extiende en capas de 3 centímetros de grosor, caracterizado por tener una mezcla más abierta y un mayor índice de huecos, lo que le proporciona su gran capacidad para absorber el ruido.

El Ayuntamiento de la ciudad de Valencia ha invertido una cantidad total de 5,4 millones de euros en este peculiar material anti-ruido, que ha demostrado sus efectos beneficiosos en una ciudad con un gran nivel de tráfico rodado.

Vía: Las Provincias

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