Hay historias fascinantes. Esta es la de un Mini Clubman rescatado de un encierro que duró 30 años y que una famosa casa de subastas, cedió al mejor postor el 27 de julio de 2013, en el circuito de Silverstone. Nick Whale, director general de Silverstone Auctions, aseguró que, “sin duda, es uno de los automóviles más fascinantes que hemos conseguido para subastar”.

¿Pero que tiene de especial este coche en estado deplorable? Estaba en uno de los túneles del gigantesco complejo industrial de Longbridge (entre Londres y Liverpool), una de las fábricas con más hitoria del país y que hoy en día aún tiene algo de actividad gracias a la resurgida MG (con capital chino).

El coche icónico, que al parecer se utilizaba para viajar por la factoría, entonces en plena en expansión fue abandonado por los trabajadores a finales de 1970 en los túneles bajo la fábrica, después de sufrir algún daño (se cree que hubo un fallo al cargarlo a un contenedor de almacenamiento y los trabajadores lo escondieron en lugar de enviarlo para chatarra).

Se trata, pues, del último Mini en abandonar la mítica planta de la British Leyland Motor Company. Fue encontrado en 2012 por un ex trabajador de la fábrica, que obtuvo el permiso para sacarlo de su encierro poco antes de que los túneles se rellenasen.

Aunque se ha recuperado algo de la carrocería (el capó y el techo estaban totalmente hundidos cuando se encontró), este Mini Clubman 1275 GT tiene la carrocería oxidada y muy dañada. Por supuesto, tampoco es aprovechable nada del interior y, a pesar de tener apenas 11 millas en su odómetro vemos casi imposible recuperar piezas mecánicas.

Cuando el descubrimiento saltó a la luz, se generó mucho controversia en la comunidad Mini, pues algunos hubieran preferido que se quedase en los túneles, como un monumento oculto a los coches fabricados en la que, en los años 60, era la fábrica automovilística más grande del mundo, con más de 250.000 trabajadores.

¿Pujó alguien por un coche completamente destrozado? Seguro que sí. Nos viene a la cabeza los 260.000 euros que pagaron por un Bugatti rescatado 73 años después que hubiese caído al agua… y no se podía restaurar.

Fuente: Silverstone Auctions
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