En estos tiempos de crisis económica hemos visto desde carreteras robadas a un sinfìn de paralizaciones de obras públicas a lo largo y ancho del país.

Pero esta historia no es producto de la crisis sino de la desidia máxima de los responsables. En la calle Blasco Ibáñez de Valencia debían pintar un nuevo paso de cebra para regular el cruce con la calle Impresor Lambert Palmar después de las obras (en Google Maps esta última calle aún se ve en plena reforma).

Pero los remates no han sido todo lo buenos que debieran. Los vecinos no dan crédito a lo que ha ocurrido. Las obras grandes han terminado, se ha asfaltado la calle de nuevo, pero, a la hora de realizar la señalización horizontal del paso de cebra… dos de las rayas han aparecido mucho más cortas que las demás.

¿No les pagan a la empresa que realiza los trabajos? ¿Se acabó la pintura? No. Según cuentan, los operarios que debían pintar la calzada se toparon con un obstáculo “insalavable”. Un coche estaba aparcado donde debía ir el paso de cebra (entonces aún no estaba prohibido, se entiende) y en lugar de mover el coche (algo común en Valencia, una ciudad llana donde la gente lo suele dejar sin freno de mano ni marcha metida), dejaron su trabajo a medias.

La foto que encabeza este articulo lo dice todo. Una chapuza momumental debido a la desidia máxima. ¿Así saldremos de la crisis? Con esta ansia de trabajar no será muy pronto, desde luego…

Vía: Las Provincias

3 COMENTARIOS

  1. En la ciudad de Sevilla esto es el pan nuestro de cada día, las calles están llenas de cientos de pasos de cebras inacabados por coches mal estacionados, os invito a que os deis una vueltecita, no es exageración.

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