Ya sabemos que la crisis ahoga pero hay cosas que rozan lo inexplicable. Eso de que no todo se puede robar ha perdido fuelle en la pequeña localidad cántabra de Mogro.

Aprovechando la oscuridad de la noche, un grupo de ladrones decidieron llevarse un trozo de carretera. Tal y como suena, 150 metros cuadrados de la calle Mies del Mar, a la altura del 704 que había sido recién asfaltado.

El alcalde no salía de su asombro: “Sabía que se podían robar muchas, pero no una carretera. Con eso he aprendido que el asfalto también se puede sustraer”.

Los cacos utilizaron al menos una pala y un camión para cometer el delito y no dejaron ni una sola pista. “Denuncia por el levantamiento del pavimento del vial en Mogro”, reza la denuncia presentada ante la Guardia Civil.

Según la investigación policial un testigo pudo ver los hechos pero no avisó a la policía al creer que se trataba de un grupo de obreros que realizaban tareas de mantenimiento.

El enfado de las autoridades era visible y es que, tal y como argumentan, en tiempos de crisis, el robo supone un golpe importante para las arcas del Consistorio de esta pequeña localidad: parte de los casi 15.000 euros que ha costado el asfaltado de la carretera se han perdido, aunque esto no ha amedrentado al Ayuntamiento que ya ha ordenado el reasfaltado.

¿Pero quién podía haber realizado semejante robo?  El ladrón resultó ser el propietario de una finca colindante que, además, asegura ser dueño del terreno por el que pasa el vial.

Ahora, con el culpable identificado y reconocidos los hechos, el caso está en manos del Juzgado de Torrelavega. El acusado ha entregado documentación que, a su juicio, le acredita como propietario del terreno, por lo que la Guardia Civil considera que la causa es un asunto civil entre el supuesto propietario del terreno y el ayuntamiento. La vía es una servidumbre de paso que permite el acceso a varias viviendas, además de a la playa de la localidad.

Vía: El Diario Montañés

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