Ha sido uno de los mayores iconos de la música. En la década de los 60, la era dorada del rock, una mujer se convirtió en la cara visible de una forma subversiva de entender la vida. Janis Joplin marcaba tendencia. Millones de personas en todo el mundo seguían con fervor cada paso que daba y aunque su camino no fue siempre un ejemplo a seguir, el mito ha sobrevivido a cualquier traspiés hasta seguir intacto más de 50 años después.

Janis Joplin falleció el 3 de octubre de 1970, víctima de una de esas tantas noches de exceso que ya no volvería a repetir nunca. Una sobredosis de heroína en el Landmark Motor Hotel de Los Ángeles nos la robó para siempre a la temprana edad de 27 años, tan solo una semana después del fallecimiento de otro genio, el también músico Jimi Hendrix.

Aparte de su música, su rebeldía y su gran talento, había algo que identificaba especialmente la personalidad de Joplin. Se trata de su primer vehículo, un Porsche 356 C Cabriolet, que compró en 1968 por 3.500 dólares. Era un vehículo de segunda mano originariamente blanco, un color que no era del agrado de la cantante. Para remediarlo, Joplin encargó un diseño completamente revolucionario a Dave Richards y la Big Brother and The Holding Company, una compañía dedicada a los vehículos motorizados.

El resultado fue un reflejo de la forma de vivir de Joplin. Elementos florales, mucho colorido y un espíritu libertario que coincidía fuera de cualquier molde. Era tan llamativo que cualquiera que lo veía por la calle reconocía inmediatamente a su dueña, hasta el punto de que se convirtió en un mecanismo de comunicación entre sus fans, que solían dejar notas en el parabrisas, y la cantante.

En una ocasión fue robado y pintado de gris, pero Joplin consiguió recuperarlo para volver a transformarlo a su estilo. Fue un automóvil que le acompañó durante toda su vida y en que el Joplin supo plasmar su particular estilo y personalidad.

Vía: Diariomotor

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