El hombre, llamdo Peter Skyllberg, de 44 años, fue encontrado por unos transeúntes cerca de la ciudad nororiental de Umeå el viernes pasado. Dijo a la policía que había estado en el coche desde el 19 de diciembre, sin alimentos, sobreviviendo sólo comiendo nieve y manteniéndose dentro de sus ropas de abrigo y su saco de dormir.

El doctor Ulf Segerberg, el director médico del Hospital de la Universidad de Noorland donde el hombre se recupera, dijo que nunca había visto un caso parecido: “El hombre probablemente se ha mantenido con vida”, dijo, “por las propiedades naturales del calentamiento de su coche bajo la nieve, que habría actuado como el equivalente de un iglú“.

Los iglús por lo general tienen una temperatura de un par de grados por debajo de 0 ° C y si, además tenía buena ropa, podía sobrevivir a esas temperaturas si era capaz de conservar su temperatura corporal. Obviamente, ha sabidohacerlo, ya que los seres humanos no pueden soportar enfriarse como los reptiles, que puede cambiar la temperatura del cuerpo.

“Al pasar dos meses sin comer estuvo en el límite de lo que una persona sería capaz de sobrevivir sin alimentos”, añadió Segerberg. Skyllberg fue  encontrado demacrado y muy débil por un par chicos que iban en motos de nieve. Pensaron que habían encontrado un coche accidentado y cavaron casi un metro de profundidad en la nieve hasta que vieron a su conductor tendido en el asiento trasero, metido en su saco de dormir, según contón Ebbe Nyberg, un oficial de la policía local.

“Ellos se asombraron de lo que encontraron: un hombre de unos 40 años acurrucado en el interior de un saco de dormir, hambriento y que apenas era capaz de moverse o hablar” dijo Nyberg. Un socorrista aseguraba al diario local Västerbottens-Kuriren: que había sido increíble que estuviera vivo, teniendo en cuenta que no tenía comida y que la ola de frío tras la Navidad (las temperaturas alcanzaron los -30º C).

Otro médico, Stefan Branth, dijo que Skyllberg pudo haber sobrevivido al entrar en modo de hibernación: “Un poco como un oso que hiberna. Los seres humanos pueden hacer eso. Probablemente tenía una temperatura corporal de alrededor de 31 C  y por eso la energía no se le terminó”. Pero Segerberg es más escéptic con esta hipótesis. “No podemos bajar la temperatura del cuerpo mucho rato. Un poco sí, pero si se alarga en el tiempo, perdemos la conciencia y entramos en coma”, dijo, aunque advirtió que no es su especialidad.

Skyllberg está siendo tratado en una sala común en el hospital Universitario, donde permanece fuera de peligro. Lo que no está claro todavía es cómo había llegado a quedarse atrapado en su coche.

En este vídeo (del que hemos sacado la foto que ilustra esta noticia), cuenta el caso en inglés:

Vía: The Guardian

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