De todos los coleccionistas de coches, quizá el más excéntrico de la historia haya sido el sultán de Brunei. Su afición, casi enfermiza, por contar con los mejores coches del mundo le llevó a contar con miles de vehículos extraordinarios. Algunos únicos, como este Ferrari 456 Speciale Venice Station Wagon, un Ferrari familiar.

Su colección constaba de 2.500 vehículos, suyos y de algunos hermanos (sobre todo Jefri) y primos. Brunei, un pequeño país ubicado al norte de la isla de Borneo cuenta con muchas reservas de gas y petróleo… de ahí su fortuna. Eso sí, la crisis asiática de 1997 les hizo mucho daño, financieramente hablando, y el gobierno demandó al príncipe Jefri que devolviese los bienes comprados con dinero del Estado. Entre ellos, 2.000 coches.

Fue al analizar esa enorme colección “privada” cuando se encontraron facturas por 475 millones de dólares (se dice pronto), gastados en Roll-s Royce o otras de Pininfarina por 78 millones de dólares para que le fabricasen Ferrari a medida. Parte de esta última correpondía al curioso coche que ves hoy aquí.

El sultán y su familia guardaban sus coches en ocho edificios de dos plantas, con 120 vehículos en cada una. Un bloque se reservaba para los Ferrari modernos, algunos con cajas de cambio experimentales automáticas X-Trac, pintados en negro mate (se lo habían vendido como pintura anti-radar, menudo timo)  o con cámaras de visión nocturna. Una planta se reservaba para los Ferrari a medida, como varios 456 cuatro puertas, este Ferrari 456 Speciale Venice Station Wagon, un 456 Venice Spyder, seis de las siete unidades de Ferrari FX, dos Ferrari Mythos y una unidad de Ferrari F90.

Era bastante común encontrarse al Ferrari 456 GT Venice Station Wagon del Príncipe Jefri Bolkiah frente a las boutiques del centro de Londres. Lo había pedido con volante a la derecha ya que, además de que en Brunei se conduce por la izquierda, es uno de los coches que usaba en Reino Unido.

Según se rumorea, este coche costó 1,5 millones de dólares a mediados de la década de los 90 que, aolamente contanado el IPC, hoy serían 2.536.255 dólares. Y ojo, ya que al parecer se fabricaron siete unidades y “sólo” seis acabaron en la colección del príncipe. El otro podría haber sido un vehículo de desarrollo para probar soluciones de ingeniería.

¿Qué ha ocurrido con los coches? En 2002 Michael Sheehan viajó a Brunei a ver parte de los coches para comprar, pero no podía sacarlos del país ya que carecían de documentos para exportarlos o tan siquiera un libro de mantenimiento… Así que, allí segurirán, ya que el Estado no quiere hacer un museo pues significaría poner en valor los excesos del hermano del Sultán.

¿Se atreverá Ferrari en un futuro con un modelo así, para competir con el Panamera Sport Turismo y deslumbrar en las estaciones de esquí europeas con toda la impedimenta sobre las barras de techo? Más bien parece que sus objetivos de cara a las familias van por otro lado

Fuentes: Autoweek, Motorpasión

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