El pasado martes Ford decidió que pretende invertir 740 millones de dólares. No en modelos nuevos o fábricas, sino en rehabilitar la Estación Central de Michigan, la histórica y deteriorada antigua estación ferroviaria de Detroit, así como sus aledaños. En 2009, debido a su mal estado, el Ayuntamiento

La estación de tren de Detroit cerró en 1988 y es uno de los símbolos más conocidos de la decadencia de la Motor City, que era en la primera mitad del siglo pasado la cuarta ciudad de Estados Unidos. Con los disturbios en la década de 1960 y la crisis del petróleo de los 1970 comenzaron décadas de declive manufacturero. A mediados de 2017, la población de Detroit era de apenas 673.104 habitantes un tercio de los 1.8 millones que tenía en 1950.

¿Cambia la histórica compañia del óvalo de actividad? Ni mucho menos, camaradas. Ford pretende convertir el edificio en un campus de oficinas de hasta 5.000 trabajadores tecnológicos e ingenieros de software, centrados en vehículos autónomos y tecnologías y servicios auxiliares.

El segundo mayor fabricante de automóviles de EE.UU., con sede en Dearborn, a unas 10 millas de Detroit, anunció el proyecto en junio, pero no anunció el coste hasta esta semana. En un comunicado asegura que trabaja con funcionarios de desarrollo económico federal, estatal y local, buscando apoyos económicos de al menos un tercio de la inversión. Hablan de que quieren ahorrarse 250 millones de dólares en en impuestos u otros incentivos para apoyar el desarrollo de los cinco sitios de Corktown adquiridos.

La inversión total en el desarrollo de la estación de tren y el desarrollo de 180.000 metros cuadrados de terrenos baldíos costará aproximadamente 740 millones de dólares en los próximos cuatro años. La cifra incluye la adquisición de los edificios y los solares, así como los costos de rehabilitación “que tienen en cuenta los requisitos de restauración de un edificio histórico como la estación de tren”, dijo la compañía.

No es el primer proyecto para rehabilitar la decadente Detroit. General Motors adquirió una start up especializada en coches autónomos para apostar por la ciudad que tanto les dio en el pasado y había también planes para rehabilitar la fábrica de Packard. Ford se sube ahora al carro y asegura que no necesitará ampliar capital para realizarlo ya que había reservado fondos en su plan a diez años vista que presentó en 2016.

Fuente: Ford
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