El otoño es una de las épocas del año más agradables de admirar por sus contrastes. Sin embargo, hablando de la conducción también es fácil percibirla como una estación peligrosa debido a su meteorología. Las hojas caídas de los árboles son un peligro fundamental para los vehículos, como ya vimos en los consejos para conducir con seguridad en otoño. De hecho, Ford ha querido advertir a aquellos más escépticos que quieren percibir el riesgo real de este elemento.

La marca del óvalo cree firmemente que las hojas caídas sobre el asfalto pueden ser tan resbaladizas como la nieve. Para comprobarlo y dar datos fehacientes llevaron a cabo un experimento en su pista de pruebas de Bélgica. Obtener datos sobre la nieve era relativamente fácil debido a la cantidad de carreteras que quedan cubiertas en invierno. Pero para probar la situación con las hojas con total seguridad fue necesario recurrir al circuito cerrado.

La clave en este proyecto de Ford fue un dispositivo de prueba de fricción que es capaz de calcular cómo de resbaladiza es una superficie. Al pasar sobre ella se da una unidad llamada µ. Cuanto menor sea el número obtenido, menor es el agarre sobre la superficie. Así es fácil comprobar que sobre el hielo apenas se alcanzan los 0.15 µ, convirtiéndose en uno de los mayores peligros que podemos afrontar con un automóvil.

En el caso de la nieve se obtuvo un valor de 0.35 µ y posteriormente con las hojas caídas se obtuvo 0.38 µ. En todas las pruebas, sobre ambas superficies se obtuvieron cifras muy similares, lo que sirve para dar un toque de atención a todos los conductores en esta época. Ante las nevadas la gente suele ser muy precavida, pero es bueno saber que deberían serlo igual ante las hojas caídas sobre el asfalto. Ford termina reivindicando su “modo resbaladizo”, que montado en el Ford Focus Active consigue mejorar la tracción (a pesar de ser un delantera).

Fuente: Ford

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