General Motors confirmó ayer el cierre de la planta de producción que Opel tiene en Amberes, Bélgica. Un serio revés para la industria europea del automóvil. Si ya llevan unos años con problemas, 2010 no parece que vaya a ser lo que se dice un camino de rosas.

La planta de Amberes emplea a más de 2.600 trabajadores, que, si sigue todo según lo previsto, se quedarán en la calle. Quizá alguno que otro pueda ser recolocado, pero por ahora no hay noticias al respecto. La producción del Opel Astra cesará en esa fábrica, aunque General Motors cuenta con alternativas para ese modelo, dispone de plantas en Alemania, Inglaterra y Polonia que también lo fabrican.

Stefan Bratzel, directo del Centro del Automóvil en la Universidad de Bergisch Gladbach, Alemania, contó a Bloomberg:

Es hora de que la reestructuración de Opel empiece. Se ha perdido un año en discusiones, mientras la competencia ha hecho los deberes.

Se prevee que Opel recorte aún más puestos de trabajo, aunque por ahora sólo está confirmado el cierre de la planta de Amberes, el resto se desconoce. La fábrica de la ciudad belga lleva operativa desde 1925, cuando empezó a producir Chevrolet para el mercado europeo. En 2008 los vehículos que salieron de allí representaron casi el 10% de las unidades fabricadas de Opel.

Malas noticias para la industria. Parece ser que a Opel le queda un largo camino para ver la luz al final del túnel. Daba la impresión de que al final todo iba a arreglarse permaneciendo bajo el paraguas de General Motors, pero se ve que aún hacen falta muchos cambios para que la empresa vuelva a ser viable.

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