Este vehículo de transporte de carga fue introducido en el 64 en la Feria Mundial de Nueva York presentando un diseño basado en un motor a base de turbinas. Además, contaba con un mecanismo de carga y descarga completamente eléctrico. Pese a su curiosa apariencia e innovadora tecnología, no llegó a la producción en la industria de camiones pero quedó para la historia con este prototipo y sentó las bases a la creación de camiones de larga distancia.

Su diseño aeroespacial se debe a la atraccción de los diseñadores de Detroit por las imágenes aeronáuticas y de cohetes. El Firebird de 1953 fue el primer vehículo experimental con motores de turbina de gas de General Motors  en el 63 la marca Chrysler se embarcó en un notable programa de investigación de automóviles en los que se tomarían 50 coches experimentales para probar nuevos tipos de propulsión. Ford y GM desarrollarían también programas experimentales sobre las turbinas de propulsión para camiones de larga distancia.

Como resultado de años de estudio y dedicación, GM presentó lo que marcaría el futuro del camión de largo recorrido, su GM Bison en la Feria Mundial de 1964 en Nueva York. Estaba formado por la cabina, los motores parejos de la turbina por encima y por detrás de la cabina, y el remolque o sistema de contenedores.

La cabina del conductor quedaba por delante de las ruedas y su estructura esférica con el cristal en panorámica ofrecía una visión de 180º al conductor. La entrada en el habitáculo se facilitaba a través de una puerta con bisagras situada en la parte trasera de la cabina. Una vez se accedía al asiento de control la visión era como si se hubiera entrado en la cabina de un avión, con distintos mandos, interruptores para las diferentes direcciones de la ruedas y una consola central con teléfono y opciones de programación.

Además, su estructura permitía la movilidad de las cuatro ruedas con opción de colocarlas en dirección en paralelo o en direcciones opuestas a necesidad del giro empleado. Entre las grandes ruedas se puede observar una estructura vertical que servía para asegurar el Bison cuando estaba estacionado y también para ayudar en las condiciones adversas resbaladizas mediante la dispersión de arena.

Las turbinas eran dos unidades GM GT309, una con 280 caballos de potencia y otra de 720. Esta última era la destinada a la aceleración, subir cuestas o la carga de contenido más pesado mientras que la primera, más pequeña, se utilizaba para los trayectos diarios en la carretera. Estas turbinas eran las encargadas de impulsar los motores eléctricos que a su vez se encargaban de mover las ruedas.

El remolque era la joya de la corona para GM que quería convertirse en un referente de los semirremolque. Con posibilidad para cargar módulos de 2 metros por 2 y hasta 9 metros de largo que se cargaban mediante un remolque de tipo góndola cerrada. GM estableció remolques de distintos tamaños según la carga y presentaron varias dimensiones. Desafortunadamente y pese a la buena acogida que tuvo entre los asistentes a la feria, el Bison no se adaptaba a lo que el mundo del camión exigía por aquel entonces y la marca no podía costearse el precio de adaptarlo para el uso general.

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Fuente: Cars design, Etax y Hemmings

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