Se pone el semáforo en verde. Los peatones inician una prueba a contrarreloj para cruzar la calle antes de que vuelva a ponerse en rojo, ¿Aparentemente sencillo no? Sin embargo, no lo es tanto si quien cruza la calle es una persona mayor o con dificultades de movilidad.

Es por eso, que cuando los habitantes de la localidad holandesa de Tilburgo se dieron cuenta de las dificultades de sus mayores para cruzar la calle, decidieron que había que hacer algo.

Desarrollaron un sistema de sensores, que vinculados a una aplicación en el smartphone, permitiese hackear los semáforos para los colectivos con movilidad reducida.

De esta manera, cuando una persona con dificultades para cruzar la calle se acercase al semáforo con su teléfono móvil, el semáforo reconocería la señal emitida por la aplicación. Esto supone que al pulsar el botón para pasar al otro lado de la acera, el semáforo ajustaría el tiempo a las necesidades del usuario.

La aplicación, contempla 5 tipos de temporizador en función de la movilidad de la persona. Así se compromete al mínimo la eficacia en la gestión del tráfico.

El objetivo, es que el sistema de semáforos responda de manera totalmente personal y justa. En este sentido lo que se pretende es ser desigual para ser más equitativo.

Crosswalk,que es como se llama dicha aplicación, contempla crear categorías para ayudar a distintos colectivos. Un ejemplo sería que los profesores pudiesen controlar el semáforo hasta que comprobasen que todos los escolares hayan cruzado la calle.

Los desarrolladores,  ya están trabajando en la creación de otra “app” orienta hacia los ciclistas llamada CrossCycle.

El proyecto, a 25 años, pretende que Tilburgo sea una ciudad más segura para peatones y ciclistas. Cabe señalar, que estos últimos representan un grandísmo porcentaje del tráfico en Holanda. A esto, sumamos el interés del gobierno por apostar en proyectos que mejoren la movilidad en las ciudades.

No podemos incluso descartar, que las instituciones reconfiguren todo el sistema de tráfico para adaptarlo según el tipo de situación. Por ejemplo, una ambulancia podría configurar los semáforos de modo que el tráfico fuese más despejado. Así mismo, se podría incentivar el desuso de vehículos contaminantes incrementando sus dificultades de circulación. Dando prioridad a peatones y conductores de vehículos limpios.

De 2.000 potenciales usuarios, de momento sólo 10 personas en Tilburgo están utilizando este servicio. Esto se debe en parte a la brecha tecnológica que existe con el colectivo de la tercera edad. Los resultados no obstante, no podían ser más satisfactorios y es que la compañía pretende expandir su fase piloto a otras ciudades del territorio holandés.

¿Qué te parece esta idea?, ¿Crees que funcionaría en tu ciudad?

Fuente: The Guardian

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