El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobaba el nuevo Plan de Calidad del Aire para el período 2013-2016, con 78 medidas entre las que se contempla la modificación del impuesto de circulación para vincularlo a criterios medioambientales.

El Gobierno pretende que el impuesto de circulación, denominado técnicamente Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, entre en vigor el próximo año. El gravamen dejará de estar vinculado a los caballos fiscales de los vehículos, y dependerá del grado de contaminación de los mismos, medido por sus emisiones de CO2, NOx y partículas.

El Ejecutivo prevé incluir este cambio fiscal en el Plan Nacional de Reformas que presentará el 26 de abril, según avanzó esta misma semana el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, quien destacó a EFE la idea de avanzar hacia “más imposición medioambiental”, y recordó que el impuesto de circulación “es el único que tiene que ver con los coches que no está vinculado a las emisiones de CO2. Es lógico adaptarlo”.

En realidad es la normativa europea anticontaminación, con su perenne amenaza de sanciones por incumplirla, la que obliga a España a cambiar. La reforma de este gravamen correrá a cargo de la Dirección General de Tributos del Ministerio de Hacienda y se consensuará con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Supondrá gravar más a los vehículos que, “por su antigüedad, producen mayores emisiones a la atmósfera”, según reza el texto del Plan Aire.

El cálculo del tipo de gravamen, que se abona anualmente, se fijará previsiblemente en función de las diferentes normativas Euro sobre emisiones de los vehículos, y “no se tendrán en cuenta argumentos de carácter social”. Además, el Gobierno no aprobará un impuesto rígido, sino que facilitará a los ayuntamientos “un cierto margen de maniobra” para elegir el tipo a aplicar, de forma que en los municipios con mayores índices de contaminación se pueda desincentivar el uso del coche.

Todo esto está muy bien, pero el Plan Aire recomienda, pero no obliga. Como la clasificación de vehículos según lo que contaminan, en otros puntos la redacción pierde fuerza respecto al borrador hecho público en febrero, que pedía establecer zonas en las ciudades donde hasta no podrían acceder determinados vehículos. No es un asunto baladí, ya que en Dinamarca han presentado un estudio que indica que la contaminación mata más que los accidentes.

El impuesto de circulación aportó a las arcas municipales 2.807 millones de euros en el ejercicio de 2011, un 0,3% más, según los últimos datos disponibles. Los ayuntamientos cuentan actualmente con capacidad para incrementar la cuota en un máximo del 2%.

El problema es que no hay registros de emisiones de CO2 para vehículos antiguos. En Irlanda, que se ha hecho algo similar, se ha solucionado con que estos coches antiguos pagan según cilindrada y los de 2008 en adelante pasan a tributar por emisiones de CO2 (más barato). Lo que nos preguntamos es si tendría más sentido eliminar este impuesto y grabar la gasolina, como se hace en EEUU. Así se seguiría la máxima de “quien contamina paga”, ya que se penalizaría  más a quien más utiliza el vehiculo (y no a alguien que, a lo mejor, no puede permitirse cambiar de coche). El problema es que en España los combustibles tienen ya demasiada carga impositiva… y aumentarla sería dramático.

Fuente: Moncloa
Foto: cc Flickr Ramella

2 COMENTARIOS

  1. No tienen ni idea de lo que comentan. Hemos pasado de un gobierno idiota o otro gilipollas, que se baja los pantalones ante la norma mundial de robar al Pueblo, al grito de guerra del “como sea”. La gasolina ya paga de un 50 a 70% de impuestos.

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