La tecnología avanza a marchar agigantadas. Lo que en el pasado parecía imposible, el presente y el futuro nos confirman que no es así. Tras la llegada del Mp3, el GPS, etc., le toca el turno a Internet. Sin lugar a dudas, es una de las “tendencias tecnológicas” más interesantes que se está produciendo. Por ese motivo, las páginas de tecnología están prestando más atención. Además de por esa disociación que se produce entre los amantes del motor y los enganchados a la electrónica de consumo. Queda claro que este hecho causará fenomenales cambios tanto para el coche como para el conductor y sus pasajeros.

El futuro más inmediato para por Internet.
El futuro más inmediato pasa por Internet.

Probablemente esta nueva tecnología traiga no sólo aspectos positivos, sino también algún que otro varapalo. Por ese motivo me gustaría compartir ciertos aspectos a tener en cuenta. En primer lugar es interesante analizar la situación que padecerán los fabricantes de navegadores. Si ya están sufriendo lo suyo con la integración de sistemas en el automóvil y por el empuje de los nuevos servicios gratuitos desde el móvil (Nokia, Google, etc.), imaginaros lo que puede ser  un coche conectado directamente. Los navegadores de Internet añaden un valor adicional, en detrimento del dispositivo especializado.

En segundo lugar, quienes también van a resultar perjudicados son tanto la industria del entretenimiento como la de los medios de comunicación, especialmente las radiofórmulas. Éstas últimas serán testigos de una reducción de oyentes ante sistemas como Spotify, Last.fm, Yes.fm y compañía. Además podremos obviar el DVD en los asientos traseros ante al acceso a cualquier sistema de vídeos vía internet.

Si nos centramos en a lo que a conexión se refiere, se supone que a largo plazo se impondrá el coche con su propia tarjeta integrada, lo que permitirá compartir la señal Wifi con todos aquellos dispositivos del resto de pasajeros. Aunque hasta que llegue ese momento lo más normal será obtener la señal de conexión del móvil mediante Bluetooth. No existe la opción perfecta pero la primera se asemeja bastante.

Seguramente una de las características más interesantes sea el hecho de encontrar el coche tras un robo o tras olvidar dónde se ha aparcado. Ésta última es una situación bastante habitual entre los conductores. Algo que se solventará perfectamente al tener el coche conectado.

De todas formas, tal vez, lo auténticamente relevante sea que Internet en el coche abre la puerta a servicios más futuristas. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que es posible que el coche te pueda informar en qué parking quedan plazas libres, etc. E incluso poder avisar a aquella persona con la que has quedado, que llegas tarde cuánto queda para que llegues basándote en tu localización y distancia.

Pero hay un inconveniente mucho más importante que todas las ventajas que podamos encontrar. Con Internet, nuestros movimientos quedarán siempre visibles. El derecho de privacidad se extingue.

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