La mejor forma de darse a conocer si eres un novato en la industria automotriz es lanzando un prototipo que llame mucho la atención. El Kyocera Moeye Concept viene de Japón, y muestra una visión muy particular de cómo podría ser la experiencia de viajar en un coche autónomo con la estética exterior de un clásico. Pero no te dejes engañar por su bulboso aspecto, pues una vez en el interior apenas hay concesiones a los tiempos añejos.

Si el nombre de Kyocera Corporation no te resulta familiar, es porque no había fabricado un coche hasta ahora. Sin embargo, sí que es probable que hayas utilizado algunos de sus productos en algún momento, ya que la empresa con sede en Kioto se encarga de hacer casi todo tipo de productos electrónicos, aunque especializada especialmente en impresoras, fotocopiadoras, teléfonos móviles, pantallas LCD para monitores y células solares. Con este prototipo, Kyocera ha querido aplicar muchas de sus tecnologías en un medio de transporte.

Exteriormente, este ejercicio de diseño parece sacado de la década de los 50, aunque algunos elementos como las pequeñas cámaras que hacen de espejos retrovisores y las luces LED lo delatan. Según la compañía japonesa, la temática de las formas del Moeye Concept representa al “tiempo”, literal, buscando ofrecer una experiencia que recorre la historia la automoción, desde el pasado hasta el futuro de los automóviles imaginados por Kyocera. Pero si el conjunto de fuera luce un aspecto retro, el habitáculo es punto y aparte.

En el interior, no esperes encontrar un volante o pedales, tú no conducirás. Kyocera se centró en ampliar el campo de visión del conductor haciendo “transparente” una parte del habitáculo mediante tecnología de camuflaje óptico. Este truco se utiliza para transformar toda una pantalla de 1,2 metros de ancho y unos pilares A en objetos transparentes al mostrar imágenes capturadas por cámaras externas. El sistema está apoyando por un asistente holográfico proyectado desde una pantalla de cristal líquido que actúa a modo de salpicadero.

Tampoco falta un conjunto de diodos LED “Ceraphic” a modo de iluminación ambiental, similar a la luz natural que entraría por el techo y las puertas. Sobre esta última parte y en el salpicadero quedan dados los últimos remates del Kyocera Moeye Concept: unas joyas artificiales bautizadas como “Kyoto Opal”. El prototipo también cuenta con tecnología táctil que replica la sensación de presionar un botón real cuando se navega por la gran pantalla, así como cinco tipos de aromas que pueden liberarse según las preferencias y el estado de ánimo de los pasajeros.

Desafortunadamente, no hay planes de llevarlo a producción, tan solo se trata de un ejercicio de diseño, como se ha mencionado al comienzo del artículo. Aunque es justo decir que, muchas de estas tecnologías, las veremos más pronto que tarde en los coches del futuro. Eso sí, aún hay tiempo por delante. Tanto la infraestructura de la red de carreteras como de las propias urbes, al igual que las propias tecnologías de conducción autónoma, han de mejorar sustancialmente hasta demostrar que se puede confiar en ellas sin comprometer la seguridad.

Fuente: Híbridos y Eléctricos

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