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Redacción

«La grúa robó mi coche»

Escalofriante historia la que hemos visto en la edición valenciana de El País. Nerea Torgoman es una estudiante de Derecho de 20 años que el pasado día dos de febrero aparcó su Nissan Micra rojo en la calle del Pintor Monleón, en Valencia, cerca de su casa. El día siguiente viajó a Vitoria pero al volver, dos días después, su coche había desaparecido.

«Lo primero que pensé fue que me lo habían robado, porque lo dejé bien aparcado y en el suelo no encontré ningún aviso», cuenta a El País. Nerea llamó a la Policía y se sintió aliviada cuando en el servicio municipal de grúa le dijeron que el automóvil lo tenían ellos.

Pero había un problema. Le dijeron que había sido retirado de la vía pública por abandono. Nerea explicó que el coche no estaba abandonado (la ley exige que lleve aparcado un mes en el mismo lugar) y que incluso tenía multas que demostraba que lo había movido. Todo dio igual. En el depósito le obligaban a pagar para recuperarlo. La joven se negó y presentó la primera de una cadena de reclamaciones.

Ocho meses después, Nerea no solo no ha recuperado el coche, sino que el estado del vehículo ha empeorado notablemente. Lo había visto en un garaje municipal no muy lejos de su barrio, donde parecía que estaba como lo había dejado aparcado. Pero en septiembre, tras varias reclamaciones, se enteró de que su Micra había sido trasladado a otro depósito. Consiguió que le dejaran entrar. «Me lo encontré destrozado. La ventana del copiloto estaba rota. Los faros traseros arrancados. El maletero, forzado. Había un guardabarros, que no era mío, metido a lo bruto por la ventana. En la guantera había un libro de instrucciones de un carro de bebé que no había visto nunca, y también encontré un mechero que yo no podía haberme dejado ahí porque ni fumo ni soporto el tabaco», cuenta Nerea.

La ley dice que el coche tendría que haber estado estacionado en el mismo lugar más de un mes. También que la Administración local tendría que haberle comunicado que disponía de 30 días para llevárselo o de lo contrario sería retirado. Nada de eso ocurrió.

La joven presentó una reclamación el 16 de febrero, otra el 10 de marzo, otra el 18 de abril… Ahora está a la espera de terminar los trámites administrativos para intentar que sean los tribunales los que le devuelvan su vehículo. Pero Nerea ha perdido la fe en la Administración local: «Visto lo visto, no encuentro ninguna diferencia entre que la grúa me cogiera el coche sin razón, sin aviso y que me lo destrozase, con que me lo hubiese robado cualquier otro ladrón sin uniforme».

Vía: El País

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