La constante escalada en los precios de la gasolina está provocando un efecto contraproducente en la maltrecha economía nacional. Son cada vez más los conductores que deciden dejar el vehículo en casa, optando por medios de transporte públicos más baratos, lo que repercute directamente en los cálculos de Hacienda, que está dejando de recaudar una importante cantidad de dinero.

Según la Agencia Tributaria, la recaudación relacionada con los impuestos sobre los carburantes se ha visto reducida en un 6,3%, o lo que es lo mismo, 689 millones de euros menos que en el ejercicio anterior. En el presente año, durante los meses de enero a agosto, las cifras aumentan, con un descenso en la recaudación del 7,2%.

Para Hacienda, esta evolución negativa se debe a “la debilidad del consumo provocada por la menor actividad y por la mayores precios” de los carburantes. A esto hay que unir la caída de la renta familiar y la opción de muchos conductores, cada vez más extendida, de dejar el vehículo en casa para realizar los desplazamientos diarios en transporte público. Lejos de mejorar, el horizonte se vislumbra con noticias aún peores.

Según las previsiones, el próximo balance mensual, correspondiente al mes de septiembre, reflejará un desgaste todavía mayor, ya que tendrá en cuenta el efecto negativo sobre el consumo de la última subida del IVA.

En cifras generales, la recaudación del impuesto especial sobre hidrocarburos en 2011 fue de 9.289 millones, con una reducción del 6,3% respecto a 2010.

Por otro lado, en cuanto a los hidrocarburos, el precio del barril de petróleo acumuló en 2011 una subida interanual del 33%, que se acumuló a la de 2010, del 36,8%. El fisco subraya que el precio medio del año pasado “fue un 82% superior al de 2009”. Las subidas en los precios de los productos finales en 2011 fueron menores, en concreto del 13,3% en las gasolinas, del 17,8% en el gasóleo de automoción y del 24,6% en el gasóleo bonificado.

Vía: Diario Vasco

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