Hace casi tres años, en 2010, conocimos la primera versión del Urbee, un original vehículo de tres ruedas cuya carrocería estaba impresa en tres dimensiones. En aquel entonces presentaron en el Salón de Las Vegas un modelo a escala 1:6 pero el proyecto ha ido para delante y ahora ya puede observarse el primer coche impreso en 3D que se convierte en realidad.

Su creador Jim Kor quiere cambiar la forma en la que se construyen los coches, haciendo máxima la filosofía de su empresa Kor Ecologic: “usar el mínimo de energía posible por cada kilómetro y contaminar lo menos posible en el proceso de fabricación, funcionamiento y posterior reciclado del coche”.

El proceso de fabricación del Urbee tiene lugar por completo en RedEye, unas instalaciones de impresión en 3D que también fueron utilizadas para imprimir la primera moto 3D en 2008. La forma de trabajar simplifica mucho los pasos, pues no es necesario diseñar el coche pieza por pieza, sino que basta con esculpir una sola. Es tan sencillo como cargar en la impresora los modelos de cada una de las partes y 2.500 horas más tarde, ya está todas las piezas de plástico que se necesitan para empezar el montaje.

El Urbee 2 primer coche impreso en 3D combina materiales ligeros como el plástico que se ha utilizado en la carrocería, con otros más robustos, como el acero del motor y el chasis. Su creador está tan seguro de su fiabilidad que está dispuesto a que el Urbee 2 pase todas las pruebas técnicas que sea necesario, para que no haya dudas sobre su seguridad. De hecho, Kor asegura que “el coche pase las inspecciones tecnológicas que piden en Le Mans”.

Ya hay 14 pedidos de este curioso coche con un coeficiente aerodinámico excepcional, de apenas 0,15 CX. Lo bueno de la impresión digital es que permitirá fabricarlos en cuanto se homologue el coche. Y el prototipo original costó unos 50.000 dólares. Ahora quieren cruzar América de costa a costa, de San Francisco a Nueva York, con apenas 10 galones (unos 38 litros) de combustible, preferiblemente etanol. Y es es un híbrido paralelo con motores de electricidad y gasolina (o etanol), que anuncia consumos de 1,2 litros en carretera y sólo 2,3 litros a los 100 km en ciudad (1,6 litros/100 km combinado). Cada kilómetro recorrido apenas costaría 3 céntimos de euro.

Por ahora, no hay más datos, pero te dejamos un vídeo para que veas el proceso de desarrollo del Urbee 2 y su chasis en movimiento:


Y aquí, el primer test en marcha, de hace ya algún tiempo:


Ford y el diseño en 3D

Pero las tres dimensiones van más allá de la impresión. El simulador de realidad virtual avanzado que utilizan los ingenieros de Ford para el desarrollo y prueba de sus futuros diseños utiliza las tres dimensiones. Es el 3D-Cave y evita que sea necesario realizar múltiples prototipos reales de los interiores y exteriores de los coches, ahorrando costes y tiempo.

El ingeniero, con unas gafas 3D se sube a una especie de coche, cuyo interior ha sido generado por ordenador. Gracias a esta técnica, los trabajadores pueden probar y redefinir sus diseños, antes de que estén construidos, como explica Michael Wolf, supervisor de realidad virtual de Ford en Europa. “Aunque confiamos en el conocimiento y la imaginación de nuestros ingenieros de prototipado para dotar de vida a los diseños, gracias a este sistema ahora tienen una herramienta mucho más sofisticada para llevar a cabo su labor”.

3D-Cave hace mucho más fácil y rápido el proceso de análisis de los diseños. Para fabricar tres diseños diferentes de las partes frontales del vehículo y ajustarlas a un coche de prueba hacían falta diez días. “Ahora, el mismo proyecto podría realizarse en uno o dos días, gracias al uso del simulador de realidad virtual, sin hablar de los recursos físicos que se ahorran”, explica Wolf. Esta tecnología se utiliza ya en la sede de la compañía en Colonia (Alemania) y también en Dearborn (Estados Unidos).

Fuentes: Urbee, Ford

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