Nos encanta conducir, pero reconocemos que es algo que puede volverse rutinario, aburrido y sí, darnos mucha pereza.
Pero como todo en la vida, la cuestión está en seguir descubriendo lugares nuevos. Perderse para volver a encontrarse uno mismo.

Y si nos ponemos filosóficos es porque en este artículo queremos recopilar algunas de las carreteras más espectaculares de nuestro continente. Caminos en los que alcanzar el nirvana y por un momento olvidarse de todos problemas mientras te concentras en una única cosa, conducir.

Ring Road, Islandia

También conocida como la carretera número 1, tiene un recorrido de 1340 km que rodean la práctica totalidad del país. Como apuntan varias personas que han tenido la ocasión de recorrerla, la estación óptima para ir es en otoño. Cuando los prados y los paisajes van alternando de color dejando una estampa que parece casi irreal. Fiordos y lagos se van entremezclando en el trayecto hasta el punto de que tengas que pararte varias veces en el camino para pellizcarte y asegurarte de que no estás soñando.

La Transfăgărășan, Rumanía

Su complejo nombre le viene perfecto para explicar lo que supone esta ruta de 90 kilómetros de curvas construida por el dictador Ceaucescu como prevención de una posible invasión soviética en los setenta.

Con un punto de altitud que alcanza los 2034 metros de altitud y provista de una gran cantidad de puentes y túneles; la velocidad máxima recomendada está en los 40km/h. Advertencia que no debe tomarse a la ligera teniendo en cuenta que muchas curvas se abren directamente a un precipicio.

Colle del Nivolet

Si la carretera rumana ya presenta argumentos convincentes para coronarse como una de las carreteras más peligrosas y complejas de Europa, el Colle del Nivolet directamente le mira por encima del hombro. Con una elevación de 2.641 metros sobre el nivel del mar, y un desnivel medio del 4.7%, este recorrido es un festival de curvas trepidantes pero también de puntos ciegos. Así que a pesar de que en esta carretera se grabaron varias escenas de Un Trabajo en Italia,ten cuidado y no te creas Charlie Croker.

Trollstigen, Noruega

Trollstigen, o la carretera de los troles, está enmarcada en un paraje único protegido por la UNESCO. 106 kilómetros donde confluyen cascadas, fiordos y valles cuya tonalidad de verde incluso puede llegar a deslumbrar. Y es que conducir desde la localidad de Trollstigfoten a Stigerøa sin cámara de fotos podría considerarse un sacrilegio, pero seguramente no sea necesaria para recordar toda la vida aquellos paisajes de cuento.

ER101 Antigua, Portugal

Situada en Ponta Delgada (Madeira), se trata de la carretera más antigua de la isla y seguramente de las más espectaculares del país. Y es que el fuerte oleaje del Atlántico han hecho de esta ruta una de las atracciones más emblemáticas del lugar.

La carretera, unidireccional, se completa de túneles perforados sobre acantilados que datan de pocos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Y como las citadas carreteras anteriores, también tiene un importante factor de peligrosidad y riesgo. El repentino cambio de la marea, provoca olas que alcanzan a la carretera y los coches. Los locales, con mucha sorna se refieren a ello como “el lavado de coches gratis”, una actitud bastante valiente teniendo en cuenta que dependiendo del vehículo te puede arrastar completamente.

Sa Calobra, España

Situada en un enclave en el que se respira el olor que emana de los pinos y el mar de fondo, son 13 kilómetros cuyo tramo se ha ganado el puesto en las listas de los recorridos para conducir más espectaculares del mundo.

Diseñada por el ingeniero español Antonio Parietti, y construida de manera totalmente manual, es una carretera estrecha donde se va repitiendo un trazado serpeteante con una curva de 360 grados, como es la Nus de sa Corbata. En definitiva una carretera por la que hay que conducir por lo menos una vez en la vida.

Fuente: The Gentleman´s Journal 

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