Ya hemos hablado en varias ocasiones de las causas y soluciones a los atascos de tráfico. Tener coches parados, gente perdiendo tiempo, tubos de escape echando humo pone de los nervios… Y hace perder dinero (se han calculado los costes de los embotellamientos, incluso).

Y si en España un atasco llega a desquiciar, imagina en China. Además de casos puntuales como estar nueve días atascado, un estudio reveló que en Pekín la hora punta duraba 11 horas al día. A la ciudad ya se le llama “aparcamiento virtual” durante las horas diurnas.

Como en la mayoría de las grandes ciudades, los planificadores urbanos han intentado durante años aliviar la presión mediante la adición de nuevas carreteras (no siempre funciona), líneas de transporte público, o aplicar nuevas leyes de tránsito.

Pero ahora es Microsoft Asia quien ha demostrado que seguir la ubicación de los taxis podría ser la mejor forma de identificar los problemas de fondo dentro de la red de transporte de una ciudad, ayudando a los funcionarios públicos a determinar mejor cómo aliviar la congestión.

Los investigadores utilizaron los datos del GPS de más de 33.000 taxis de Pekín como los de la foto), recogidos durante un período de dos años, entre 2009 y 2010. No buscaban solo localizar embotellamientos “son solo la apariencia, no son el problema”, afirma Yu Zheng, que dirigió la investigación. “Tratamos de identificar la fuente real del problema con nuestro trabajo”.

Para llegar a las causas subyacentes de los problemas de tráfico, los investigadores necesitaron obtener información acerca de los viajes: dónde comenzaban, dónde acababan y cómo hacía el recorrido el viajero. Los investigadores dividieron Beijing en regiones y analizaron los datos procedentes de los taxis para encontrar lugares en los que dos zonas no estaban conectadas correctamente.

Incluso si un taxi nunca se encuentra con una desaceleración, las pistas obtenidas del viaje pueden indicar un problema en la planificación urbana. El conductor del taxi podría tomar una ruta más larga desde un punto a otro en lugar de una directa ya que el conductor conoce un problema de congestión.

Los algoritmos de los investigadores indican el momento en que la red de carreteras y líneas de metro entre dos regiones es incapaz de soportar el número de personas que viajan entre dichas regiones. Al señalar los problemas subyacentes, el sistema muestra a los planificadores urbanos dónde deben centrar su atención, afirma Zheng.

Fuente: MIT

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