Con el nuevo Centro de Experimentación Energética y Medioambiental (EVZ), el proceso de desarrollo de vehículos del Grupo BMW adquiere una nueva dimensión. Se trata de una completa infraestructura de ensayos que logra que el proceso de desarrollo sea ahora mucho más eficiente.

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Túnel de viento de BMW

Los ensayos de tecnología energética se realizan desde hace mucho tiempo. Además de los recorridos en carretera y en el campo de pruebas, BMW dispone desde hace más de 30 años de bancos de pruebas tales como túneles de viento con simulación de lluvia o cámaras climáticas para realizar estos ensayos. Pero hasta ahora, la comprobación y el aseguramiento de desarrollos en lo relativo a la influencia de condiciones climáticas como el calor, el frío, la presión atmosférica, el viento y la lluvia no podían realizarse en carretera antes de que los prototipos alcanzaran un cierto grado de desarrollo.

Además, a menudo esas pruebas tenían lugar en lugares muy remotos. Ahora, gracias al EVZ, desaparecen los largos y costosos traslados de los vehículos hasta los lugares cálidos o fríos, que suponían gran cantidad de emisiones de CO2. También ocurría que muchos ensayos en carretera son difíciles de reproducir y van unidos a factores imposibles de ponderar, como tráfico denso, reacciones imprevisibles de otros usuarios de la vía, desvíos o cambios repentinos de temperatura o del tiempo. Estas irregulares condiciones ambientales provocaban dispersiones en los resultados de medición. Ahora esto también se acabó.

Cinco campos de prueba

El EVZ está formado por tres túneles de viento térmicos con equipamiento específico: el “túnel de viento térmico”, el “túnel de viento climático” y el “túnel de viento ambiental”. Estos tres bancos de pruebas reúnen importantes cualidades aerodinámicas y dan respuesta a diferentes necesidades de los departamentos técnicos que participan en los ensayos. Se utilizan principalmente en el desarrollo y el aseguramiento de elementos y sistemas en condiciones extremas como calor, frío, humedad, radiación solar, lluvia y nieve. Por su parte, las dos cámaras (el “banco de pruebas de altitud” y el “banco de pruebas de frío“) sirven para diseñar y asegurar los sistemas de calefacción y climatización, permiten medir las emisiones en altura o con frío y analizar la sensibilidad a la altitud especialmente de los motores con turbocargador de gas de escape.

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Prueba de tormenta de nieve en BMW

Además de la velocidad del viento, en los cinco bancos de pruebas se puede regular independientemente la temperatura y la humedad del aire. No obstante, en las áreas de temperatura, así como en las funciones adicionales específicas de ensayo como precipitaciones, altitud o radiación solar (los denominados “subsistemas“), los bancos de ensayo presentan diferencias, ya que cada uno de ellos se ha diseñado pensando en diferentes aspectos de los ensayos. Todos los bancos de pruebas están equipados con modernos rodillos para las cuatro ruedas, los cuales garantizan una simulación exacta del trayecto en carretera y la correcta carga del sistema de accionamiento. Las mediciones puede ser controlada por tan solo una persona.

En total, el EVZ ocupa tres plantas, si bien todos los bancos de pruebas se encuentran en la planta baja para que los principales movimientos de los vehículos tengan lugar en un solo piso. Gracias a las cortas distancias, los vehículos llegan en seguida al banco de pruebas y contribuye a que los resultados estén disponibles en menos tiempo.

El sistema de refrigeración de los bancos de pruebas del EVZ se ha diseñado de forma especialmente cuidadosa. Al contrario que el método habitual de refrigeración, que utiliza una reserva de frío central que debe mantenerse constantemente con el consiguiente derroche energético, en el EVZ se ha implementado un concepto de refrigeración en cascada según el cual solo se proporciona el frío que se necesita en cada momento. En función de la demanda de frío del banco de pruebas se van accionando los diferentes niveles del sistema de refrigeración.

También, parte de la energía consumida se recicla mediante un sistema de recuperación activa y se reutiliza. La recuperación del calor y de la energía de frenado y un aislamiento extremadamente efectivo de los bancos de pruebas son solo algunos ejemplos de que en el EVZ los recursos se utilizan de forma absolutamente responsable. Tan solo la supresión del transporte hasta los lugares de todo el mundo en los que se realizaban los ensayos equivale aproximadamente al consumo energético que se necesita para el funcionamiento de todo el EVZ. Además, desaparecen algunos viajes de repetición que a menudo deben realizarse en los ensayos en carretera debido a que las condiciones no son lo suficientemente estables, así se contamina menos.

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