Lotus desconfía de la arrogancia corporativa estos días, prefiriendo dar un golpe sobre la mesa con un producto listo y terminado en vez de hacernos soñar con prototipos. La compañía llevaba una década sin presentar ningún producto de nueva factura, pero, tras la compra por parte del gigante automotriz Geely, las cosas han empezado a cambiar. Con todos ustedes, el coche de producción más potente del mundo, el Lotus Evija.

2.000 CV y 1.700 Nm de par motor, así se presenta el nuevo superdeportivo de Lotus. Eso es un ratio potencia hasta ahora inaudito en un vehículo apto para circular por la vía pública: 0,84 kg/CV. Todo en forma de pura potencia eléctrica. Sobre cada rueda se sitúa un motor, así que el Evija es tracción total. El nombre, pronunciado “e-vi-ya”, significa “el primero en existir”, un guiño a la reputación de la marca como pionera en automóviles de carretera y de carreras.

En Hethel todavía no ha querido mojarse demasiado con las cifras prestacionales. Hará el 0 a 100 km/h “en menos de tres segundos”, el 0 a 300 km/h “en menos de nueve segundos” y su velocidad máxima será “superior a los 320 km/h”. Para dos millares de equinos pueden ser registros que no sorprendan en exceso, pero esperemos a que se publiquen los datos detallados y veremos que cómo se posiciona ante rivales de la talla de Bugatti o Koenigsegg.

 

Aunque no es exactamente un peso ligero en términos absolutos, teniendo en cuenta a lo que nos tiene acostumbrados la firma inglesa. Sobre la báscula marca un peso de 1.680 kilos. Ahora bien, para tratarse de un vehículo 100% eléctrico, es casi 300 kg más ligero que un Rimac C_Two. El chasis monocasco donde todo el conjunto acaba integrado tiene una masa de 129 kg, y la batería es de pequeño tamaño: 70 kWh.

Ha sido desarrollada por Williams Advanced Engineering (WAE), empresa con la que Lotus se ha asociado para desarrollar tecnologías avanzadas en sistemas de propulsión. Está situada en posición central-trasera y su capacidad es suficiente para rodar durante 400 kilómetros antes de repostar. Unos repostajes que serán bastante breves, pues el 80% se puede cargar en 12 minutos y el 100% en 18 con una corriente de 350 kW. SI algún día existen cargadores de 800 kW, podrá cargarse completamente en apenas 9 mnutos.


El estilo es desenfrenado y radical, al igual que limpio y proporcionado, pero con una dirección general que es mucho más descarada que los otros productos de la compañía. Se ve bastante bien de hecho. Diseñado en casa, todo en el Evija tiene que ver con la aerodinámica. Sin duda, el aspecto más destacado los encontramos en la mitad trasera. Las entradas de aire laterales desembocan en la zaga, abrazadas por una tira LED que hace de pilotos traseros.

La idea es lograr que el Lotus Evija se deslice por el aire de la forma más limpia posible para que cada electrón disponible no se desperdicie luchando contra algo tan primitivo como la resistencia del aire. Las llantas son de magnesio y 20 pulgadas delante, por 21 detrás, mientras que los neumáticos son Pirelli Trofeo R. Los frenos están firmados por AP Racing, con pinzas de aluminio forjado y discos carbonocerámicos.

Tecnologías como un alerón posterior con función de reducción de arrastre aerodinámico (DRS) o la ausencia de retrovisores tradiciones contribuyen a penetrar el aire de una forma mucho más eficaz y eficiente. En sustitución de estos últimos, hay unas cámaras que se despliegan electrónicamente y reflejan su imagen en una pareja de pantallas en el habitáculo. Asimismo, hay otra cámara en el techo que sustituye al retrovisor central.

El interior es espartano, pero elegante. La consola central suspendida integra todos los mandos en áreas hexagonales táctiles con puntos de contacto hápticos, mientras que el conductor recibe toda la información necesaria en la pantalla digital del cuadro de instrumentos. Tampoco faltan los últimos productos exóticos y mucha personalización, incluso con distintos metales unidos a la fibra de carbono.

Lotus afirma que limitarán la producción a solo 130 unidades, coincidiendo con la designación interna del vehículo. Se construirá en Hethel, Reino Unido, aunque será interesante ir conociendo más detalles. Geely también es propietaria de Volvo (y su sub-marca Polestar) y Lynk & Co., y el Polestar 2 se fabricará en China. La compañía y sus marcas subsidiarias están tomando un giro radical hacia la electrificación, y el máximo exponente es el Lotus Evija.

La producción comenzará en 2020 en la histórica sede de la marca inglesa. ¿Su precio? 1,8 millones de euros más impuestos y, para reservar uno, habrá que hacer un previo pago de 276.000 euros. No es un escándalo teniendo en cuenta que estamos ante, posiblemente, el coche más puntero del mundo en estos momentos.

Fuente: Lotus

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