Este año se está celebrando el centenario de Mazda. Lo hacen oficialmente con la serie especial 100th Anniversary, pero desde aquí hemos querido dar un repaso a su historia y profundizar un poco más. Los primeros años bajo el nombre de Toyo Cork Kogyo no estuvieron ligados a la producción de automóviles, de hecho, para ver el primer coche habrá que esperar cuatro décadas después de que hubieran probado con los vehículos de tres ruedas. El primer turismo fue el Mazda R360 que vamos a revisar en estas líneas.

Como decíamos, tras dedicarse a otras actividades, Mazda llega a la industria de la automoción en el año 1960 con un pequeño coupé. Hay que entender la cultura de los kei car en Japón, que pretendía alentar vehículos asequibles con esa limitación a 3 metros de largo por 1,3 metros de ancho y mecánicas de hasta 360 cc. Dentro de esa normativa, el Mazda R360 llega como un soplo de aire fresco y no tarda en eclipsar al resto de sus rivales.

Corría el mes de mayo de 1960 y el día de su lanzamiento ya consiguió vender 4.500 unidades. Pero es que para finales de ese año ya había copado dos tercios del segmento de los kei car y atesoraba un 15 % del total del mercado japonés. Un éxito que dio alas a Mazda y que tenía una fórmula simple pero efectiva. Ya se buscaba el aspecto elegante, construcción ligera y dinamismo en el R360; unos valores que perdurarán con el paso de los años.

Este modelo pesaba apenas 380 kg (fue el cuatro plazas más ligero del mundo) y se movía gracias a un motor V-twin de 356 cc montado en posición trasera. Desarrollaba una potencia de apenas 16 CV y 22 Nm de par, pero era suficiente si tenemos en cuenta su tamaño y peso. De esta forma, podía alcanzar una velocidad máxima de 90 km/h, más que de sobra para las condiciones que tenían las carreteras japonesas en aquella época.

Con el Mazda R360 comenzaría esa obsesión de la marca en reducir el peso. El motor ya contaba con culatas de aluminio o carcasa de la transmisión y cárter en aleación de magnesio. El capó también era de aluminio, mientras que la luneta trasera era de plexiglás. Su chasis monocasco era ligero y también ofrecía altos niveles de rigidez, siendo un coche más seguro que la media. Por no hablar de que su manejo era muy distinto al del resto.

Este pequeño coupé contaba con suspensión independiente en las cuatro ruedas, con lo que reducía vibraciones y mejoraba el confort de marcha. Tenía una transmisión manual de cuatro velocidades, pero también se ofrecía con una transmisión automática opcional, que fue la primera de convertidor de par en Japón. En definitiva, se diferenciaba del resto y se conseguía un manejo que ya dejaba entrever el espíritu Jinba Ittai, de conexión del conductor con el vehículo.

A pesar de todo lo que ofrecía, el Mazda R360 se mantuvo como un vehículo asequible. A su lanzamiento en 1960 se vendía a un precio de 300.00 yenes, el equivalente a unos 764 euros en esa época. Apenas estuvo seis años en el mercado y no llegó a otros mercados, pero ya marcó un hito en la historia de la marca japonesa y siempre ocupará un lugar especial en los corazones de los japoneses.

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