El McLaren M6GT estaba destinado a ser el primer coche de calle de la marca británica y, aunque el proyecto fue archivado tras la muerte de Bruce McLaren (1937-1970), el coche sigue siendo realmente icónico dentro de la historia de la firma de Woking. El joven piloto, inventor, diseñador e ingeniero neozelandés no quería un coche rápido, quería el más rápido de todos. Una declaración de intenciones con Ferrari y Porsche de por medio.

McLaren había sido contactado por Ford Motor Company para formar parte de su campaña de los 60 para desafiar a Ferrari y otros vehículos de alto rendimiento en las 24 horas de Le Mans. En ese momento, el corredor estaba construyendo su propio equipo, con un conjunto de coches que estaba desarrollando y que acabarían llevando su propio nombre. Inicialmente bautizados como McLaren M1, eventualmente dominarían la serie Can-Am con el M6 y el M8.

McLaren tenía la intención de participar en el Campeonato Mundial de Sportscar de 1969 (ahora Campeonato Mundial de Resistencia) con una versión cupé del M6B Can-Am, pero se le pidió que construyera 50 ejemplares de producción para su uso en la calles, un requisito indispensable de querer competir en la categoría. Sabiendo que eso era imposible para él, optó por abandonar la idea de participar, pero no tiró la toalla por completo y creó su superdeportivo de carretera.

McLaren desarrolló durante dos años el M6GT, utilizando un M6A de carreras como plataforma. Bajo el capó se escondía un motor Chevrolet V8 de 5.7 litros que producía 370 CV de potencia y 502 Nm de par, con los que alcanzaba los 265 km/h de velocidad máxima. Apenas pesaba 800 kilos gracias a que su carrocería, larga y baja como un prototipo de Le Mans, estaba fabricada fibra de vidrio cubierta por una aleación de aluminio. Todo ello sobre un rígido chasis de acero.

Diseñado para ser el coche más rápido del mundo (en ese momento récord ostentado por el Ferrari Daytona 365 GTB/4 con 281 km/h), presentaba faros emergentes un tanto inusuales operados manualmente, e incluso las famosas puertas de apertura de mariposa que tanto han caracterizado a los coches de McLaren desde que el F1 (y segundo coche de calle de la firma británica) fuese lanzado en 1994. Y si este último era escaso (106 unidades), el M6GT lo era aún más.

McLaren murió el 2 de junio de 1970 en circuito de Goodwood mientras probaba su prototipo M8D Can-Am, llevando su visión y sueños a la tumba. McLaren no solo compitió con coches, era una figura enigmática que siempre buscó innovar el automóvil en todas sus formas, una persona que no dudaba en mostrar su pasión. El proyecto M6GT se detuvo, ya que la compañía quería centrarse en las carreras. Solo se fabricaron cuatro ejemplares: dos rojas, una amarilla y una naranja.

Este brillante ejemplar rojo con matrícula OBH 500H fue el personal de Bruce, y ahora reside en los Estados Unidos. El coche es atendido por un equipo especializado de McLaren en Chicago y, recientemente, fue sacado de su escondite y conducido por las calles de la bulliciosa ciudad. Solo ha cubierto 3.369 kilómetros, y resulta tan sorprendente de ver como en cualquier otro lugar o espacio temporal. Como curiosidad, el precio de esta unidad se estima en más de 10 millones de euros.

Ampliamente considerado como un cisne negro incluso para McLaren, el M6GT se basó en el gusto por la velocidad y el ADN de la competición para alcanzar un tipo diferente de liga. Y a partir de ahí, dejaría su huella en cada automóvil que ha llevado la insignia de McLaren. Si quieres saber lo que siente al conducirlo (a través de palabras), la propia compañía tuvo la oportunidad de relatarlo en su web.

Fuente: McLaren
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